Lunes, 27 de Octubre 2025

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ENTRE VERAS Y BROMAS

Por: EL INFORMADOR

— Oráculo (1)

Sus palabras, esta vez, llegaron antes que él. (Signo de los tiempos, después de todo...).

Mario Vargas Llosa habló en Madrid antes de viajar a Guadalajara para participar, hoy, en su carácter de literato, en la Feria Internacional del Libro. Habló (“Mural”, XII-2-09), también, en su calidad de oráculo que data, para los efectos que nos incumben, de septiembre de 1990...

—II—

Aunque estuvo en riesgo de que se le expulsara del país, con la etiqueta de “extranjero pernicioso”, por atreverse a meter su pecadora cuchara en el sacrosanto puchero de la política mexicana, el escritor peruano dejó huella imperecedera con su genial retrato hablado del sistema político que llevaba, entonces, seis largas décadas de inamovilidad: “La dictadura perfecta”.

Ahora, al apuntar la posibilidad de que se malogre “el cambio” por el que se pronunció el pueblo desde el año 2000, y de que en 2012 el mismo pueblo —para utilizar la célebre metáfora foxiana— “reinstalara al PRI en Los Pinos”, Vargas Llosa, a partir de la premisa de que se tratara de “el mismo PRI que el pueblo rechazó en unas elecciones”, lamenta de antemano la posible reivindicación de “un partido tan corrupto”.

A este punto, convendría recordar lo que en México se decidió desde la alternancia del año 2000: no se quiere que el PRI fenezca, sino que enmiende. Si es capaz de hacer un honesto examen de conciencia y de entender que el pueblo, en cuanto pudo, le dio la espalda por corrupto e ineficiente, y si la sociedad mexicana, por otra parte, no ha sido capaz de generar una tercera opción electoral, por si fuera el caso —como ha sido— de que los gobernantes emanados del PAN no estuvieran a la altura de los nobles principios de doctrina de sus padres fundadores, ni dieran —tampoco ellos— la medida, ¿qué de injusto, indecente o insensato tendría dar al PRI —como a todo pecador arrepentido— una segunda oportunidad antes de condenarlo al fuego eterno?...

—III—

Vargas Llosa, por lo demás, hace un diagnóstico del México actual: “Funcionan las instituciones, (hay) libertad de crítica, una diversificación política que constituye un enorme progreso sobre la dictadura perfecta”...
En efecto: un diagnóstico mucho más parecido a las novelas de los informes, discursos y boletines oficiales, que a las realidades con que el mexicano común tiene que convivir todos los días.

(Mañana, con la venia del lector amable, seguimos con el tema).

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