Viernes, 17 de Octubre 2025

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ENTRE VERAS Y BROMAS

Por: EL INFORMADOR

— “Proabortista”

Cuando José Álvarez Icaza (México, 1965), uno de los 27 candidatos a la presidencia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, fue calificado —punto menos que “satanizado”, valdría decir— nada menos que por la Arquidiócesis Primada de México, como “el proabortista más connotado que existe en el Distrito Federal”, estaba en vías de nacer, sus padres recibieron de la Iglesia católica punto menos que la canonización en vida. Al discutir los temas relacionados con sexualidad, anticoncepción, matrimonio, etc., en el Concilio Ecuménico Vaticano II, convocado por el Papa Juan XXIII, los padres conciliares, célibes por opción y carentes (teóricamente) de experiencia en esos peliagudos temas, decidieron abrir su asamblea a las aportaciones de seglares seleccionados por su probidad, rectitud, moralidad y estilo de vida congruente con sus convicciones religiosas. Un matrimonio mexicano formó parte de esa selección: don José Álvarez Icaza padre y su señora esposa.

—II—

El domingo, en la tradicional conferencia de prensa, la Arquidiócesis Primada, a través de su vocero, Hugo Valdemar Romero, colocó la cruz sobre la lápida de Álvarez Icaza hijo, que previamente había publicado el semanario “Desde la Fe”, al lamentar “la aniquilación de más de 30 mil vidas humanas, con el apoyo médico, técnico, jurídico y económico del Gobierno (...) y de un supuesto defensor de los derechos humanos”.

El aludido, en su turno, puso los puntos sobre las íes: el marco jurídico de un Estado debe “respetar todas las creencias..., incluidas las de aquellos que no tienen creencias”. Insistió en algo que a sus acusadores, evidentemente, les cuesta demasiado entender: que nadie está a favor del aborto, pero que es lícito respetar el derecho de la mujer a decidir en los casos en que la ley mexicana —como casi todas las del mundo civilizado— le permite interrumpir el embarazo si éste pone en riesgo su vida, si fue producto de una violación o si las perspectivas para el ser concebido son —desde la perspectiva médica— claramente desfavorables.

—III—

En un célebre artículo acerca de Colón, Ambrose Bierce aseveraba que “todo panegirista es un calumniador”. En el caso del virulento “saltaperico” de Valdemar Romero contra Álvarez Icaza, la oración puede invertirse: “Todo calumniador (puesto que llamar “proabortista” a Álvarez Icaza es una calumnia, amén de una bajeza y una cobardía) es, en ciertos casos, un panegirista”.

(Es, también, aquello de “Si el sabio aprueba, bueno; si el necio reprueba..., mejor”).

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