| ENTRE VERAS Y BROMAS Por: EL INFORMADOR 20 de septiembre de 2009 - 23:00 hs — 066 Hasta entre los muertos hay castas, señor... Alejandro Rizo y sus hijos Karina, Reyes y Abril, lo mismo que Belén Loreto y sus hijos y sobrinos Denisse, Betsabé, Alfonso y Francisco, se limitaban a ser personas. No personajes... Todos ellos, junto con Blanca Loreto —hermana de Belén—, se juntaron para pasar la noche del martes pasado —15 de septiembre— en la casa de la familia Rizo, en Zapopan, para salir al día siguiente a ganarse la vida honestamente, vendiendo dulces y cascarones de huevo con confetti entre los paseantes que, con motivo del feriado, acudieran a la plaza. —II— Salvo Blanca, que despertó y salió al balcón a pedir ayuda, los demás pasaron, apaciblemente, del reparador sueño cotidiano al sueño eterno. Las actas de defunción de los nueve apuntan la misma causa: intoxicación por inhalación de monóxido de carbono. Los vecinos deploran, indignados, que desde las primeras llamadas al 066, para reportar el incipiente incendio, hasta que llegaron los bomberos, transcurrieron 40 minutos. El jefe de la corporación afirma que el personal demoró cuatro minutos en llegar, a partir de que se recibió la llamada. “Más rápido —dijo—, sólo que hubiéramos estado estacionados afuera de la casa”. Los 36 minutos restantes, suficientes para que nueve de los 10 moradores de la vivienda se intoxicaran y perecieran, están en el limbo: el director del 066 niega que se hubiera recibido alguna llamada; niega, pues, deficiencias en el servicio, o negligencia criminal de sus operadores... y de ahí no hay poder humano que lo mueva. —III— Hay, eso sí, un pretexto para explicar (o justificar, incluso) la probada ineficiencia (o insuficiencia, al menos) del “servicio de emergencia”: las llamadas “de broma”... Torpe pretexto. Inadmisible: que si hay modelos de países en que, de entrada, se “congela” el teléfono del que se generan falsas alarmas, y se realiza, a partir de ahí, la pesquisa judicial que permita dar con el responsable y sancionarlo como corresponde, sería perfectamente posible hacer aquí exactamente lo mismo. A partir, claro, de la premisa de que los burócratas que aquí operan ese “servicio”, entendieran que sus omisiones pueden costar vidas y que su diligencia, en cambio, puede salvarlas... aunque sean como las de Alejandro, Karina, Reyes, Abril, Belén, Denisse, Betsabé, Alfonso y Francisco. Ningún personaje. Simples personas. Hoy, además —como dice el tétrico lenguaje de barandilla—, todos occisos. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones