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Miércoles, 23 de Octubre 2019
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¿Dónde están las damas felices?

Por: EL INFORMADOR

Damas felices POR GABRIEL PAZ



Un hombre y una mujer se conocen, se aman, se casan o no, tienen una noche de "amor" y en ese momento se inicia la gestación de un nuevo ser.

¿Será niño?, ¿será niña?

Ni es lo mismo, claro que no. El cuerpo de cada uno es diferente y el de la mujer es un conjunto de problemas. La regla. El cáncer de mama. El de la matriz. Los embarazos. El parto. La lactancia. Y si ha de trabajar fuera del hogar porque la vida está cara ¡qué vida la de la mujer liberada!

Liberada, porque hoy, además de abogada, médica, contadora, arquitecta es ama de casa y profesora de sus hijos. "A ver, niños, la tarea".

Que tenga una carrera y no muchos años de edad está bien, por si el matrimonio no marcha. No sucede como antaño que, ignorantes, las damas aguantaban del marido todo: desprecios, palizas, carestía, todo.

Sin embargo, hoy, que nos consideramos más civilizados y atentos, cuántas palizas reciben las mujeres y cuántos asesinatos se registran aquí y allá.

Esto me ha salido de los pensamientos que me ha brindado el libro "Mil soles espléndidos" de Khales Hosseini, afgano que vive en los Estados Unidos hace años. Allí plantea la triste historia de Afganistán. El libro no es alegre, muchos de sus personajes son crueles. No puedo explicarme que actualmente sea la crueldad lo principal de los libros que están llegando a la fama. Considero que la tarea de escribir es de lo más agradable que existe ¿por qué llenarla de actos crueles y castigos tremendos? Me imagino a Khales Hosseini narrando una decapitación, ¿qué sentirá?, ¿qué placer ha de producirle su tarea?

En mi bachillerato había una materia, "Geografía e Historia", que nos presentaba cada curso el estudio de un continente. Creo que en tercer año fue Asia y de Afganistán tuve la idea de que era un país lleno de líos, víctima de la ambición de muchos por su situación estratégica, aun me parece recordar, no con mucha seeguridad, que se llamaba "La ruta de la seda". Así, tierra repleta de problemas, se capta en el libro a que nos referimos, invasión tras invasión, venganzas interminables. Viven varias razas con varios idiomas y todos se llevan mal.

Recientemente mandaron los talibanes. Las noticias que nos daban los medios de comunicación nos parecían increíbles, pero es cierto, esos salvajes de barba espesa, consideraban a la mujer como un ser inferior, el padre se la cedía a un marido 30 años mayor que ella y él podia tener varias esposas. Las mujeres no podían salir solas sino acompañadas de un hombre y totalmente tapadas con el burka que sólo les dejaba ver lo que permitía la rejilla de ese traje. Con estos elementos el autor urde una interesante historia en la que describe los golpes y castigos que el marido propina a sus mujeres como si ellas no valieran nada.

No son tan feroces los hombres de Occidente, pero ¡cómo saben humillar a su compañera! Una golpiza duele, pero un insulto o un desprecio lleva en sí un daño inolvidable. Poco a poco va mejorando esta situación. La mujer y el hombre merecen ser felices juntos y considerarse seres humanos de la misma raza. Si el hombre es fuerte que ayude a la mujer débil. Si el hombre está enfermo que lo cuide con amor la mujer.

GABRIEL PAZ / Escritora.

Correo electrónico: macachi809@hotmail.com

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