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Jueves, 21 de Febrero 2019

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¿Dónde está?

Por: EL INFORMADOR


No hay cosa que caiga más gordo que nos digan “¡te lo dije”! Más si razonadamente son dos veces. La tercera es la vencida o pura necedad. Tal parece el caso de nuestro Macrobús que sigue dominando los espacios mediáticos. No se trata de “péguenle todos”, sino de un serio asunto de interés público donde los funcionarios tienden a autorizarse a sí mismos disponer de decisiones y generosos beneficios tomados con los recursos públicos urbanos, económicos y sociales. Ingenuamente habíamos supuesto que esos tiempos estaban rebasados.

Para entender el relajo que nos envuelve, conviene tomar la perspectiva “que de lejos las cosas a veces se ven más claras”. Aparece de vez en cuando en las revistas y periódicos un pasatiempo conocido como ¿Dónde está el error?, ¿qué tiene de equivocado, de malo? Se trata de una escena cotidiana en la que a primera vista todo parece normal y hasta idealmente armonioso. Sin embargo, abundan muchos errores de lógica y naturaleza que solamente se pueden percibir si tenemos la atención enfocada cuidadosamente y la mente despejada de prejuicios y distracciones. Aparece una señora con siete dedos en un pie por allá, un señor con dos manos derechas por acá, una rana en el nido del árbol, etc.

Entre los errores de nuestra escena macrobusiana, inmediatamente nos salta a la vista que el mismo director del Sistema del Tren Eléctrico Urbano es el primero en descalificar al tren urbano como el eje principal para estructurar el Sistema de Transporte Público. (No se trata del caso de un herrero en su casa, pues no es su casa, sino la de todos). Mientras cree caminar hacia delante, en realidad da pasos hacia atrás cual pantomima de Marceau o Michael Jackson.

Vemos que Tonalá todavía reclama el cumplimiento del corredor Pretrén desde la estación Siteur-Tetlán. Fue una promesa para sustituir el compromiso (ya con dinero en mano) de extenderlo a su municipio pasando por el Parque Solidaridad. Se hicieron y se pagaron los estudios y proyectos de ingeniería. Se pavimentaron calles, se compraron los autobuses, se instalaron los señalamientos de las paradas, se fijaron las fechas de inauguración y arranque y luego se hicieron de la vista ciega y negligente. Los camiones sólo quedaron encerrados al abandono y las adecuaciones urbanas a la deriva del desgaste sin haberse usado nunca. Hasta se había sumado el primer fraccionamiento de la zona metropolitana que incluiría en su proyecto vincular un servicio de transporte público que le daría la oportunidad a sus habitantes de viajar desde la barranca del Santiago hasta la catedral ¡en 27 minutos! Algo que normalmente tarda bastante más de una hora!

El Pretrén que sí se hizo abarca más o menos la misma distancia que el Macrobús ahora, pero con una inversión ¡35 veces menor! Mismo servicio, menos caro, menos impositivo. Ha sido tan innovador en el esquema de trasbordo y prepago, que vienen de otras ciudades de América Latina para aprenderlo. Distingue a nuestra ciudad en los reflectores ajenos. Al año de su inicio recibió las mejores calificaciones dadas desde que se hizo el último milímetro del tren ligero hace 15 años.

Vemos también que por un lado presumen que el Macrobús ha costado mil millones de pesos y por otro que sólo 600; pero no vemos dónde quedó la diferencia. Aparecen paraderos que no concuerdan con el tamaño de las calles.

Mientras más se busca, más salen más errores escondidos. Nos tomaríamos varias semanas depurar disciplinadamente hasta el fondo del tema. Este pasatiempo da para mucho.

NORBERTO ÁLVAREZ ROMO / Presidente de Ecometrópolis, A.C.
Correo electrónico: nar@megared.net.mx

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