Miércoles, 29 de Octubre 2025

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Días de agosto

Por: EL INFORMADOR

Hace ya 64 años, en el veraniego mes de agosto, todo luz y calor, empezó una era de miedo que aún no termina.
Los habitantes de Hiroshima vieron en la mañana temprana cómo un avión cruzaba su cielo. “Uno más”, pensaron. Tantos lo hacían. Eran aviones enemigos que lanzaban bombas, destruían y mataban.
“Uno más —se dirían—, quién sabe dónde dejará caer su contenido”.
No, aquel avión no lanzó nada. Era un adelantado cuyos ocupantes pretendían informarse de las condiciones que presentaba Hiroshima para ser bombardeada después.

Mucho se ha escrito sobre aquellos terribles días. Japón realmente ya estaba vencido, en Europa la guerra había terminado y sólo en la otra parte del mundo se continuaba matando. Las frases que el presidente Truman pronunció antes del lanzamiento de la primera bomba atómica son dignas de tenerse en cuenta, por eso figuran en muchos libros históricos. A ver si la Humanidad aprende.

“Los Estados Unidos poseen ya una bomba nueva de tal naturaleza y potencia, que no necesitan de los rusos ni de ninguna otra nación. Con ella podrá terminarse la guerra. Es la jugada más grande que ha visto la historia. Dos millones de dólares se han invertido en ella”.

Los estadounidenses dejaban caer sin cesar bombas sobre el Japón y este país no se rendía.
Las conversaciones cotidianas en todas las partes del mundo giraban en torno al final de esa guerra que llevaba seis años de crueldad.

¡Menos mal que esta porfía por tener el arma secreta no la ganaron los nazis!
La Humanidad es cruel, salvo algunas excepciones. Esa crueldad no tiene explicación. En cada página del libro de la historia hallamos una batalla y un campo de combate lleno de muertos.

Ahora tenemos el problema del poder atómico de Irán y Corea del Norte.
El otro día un personaje de la política mundial dijo que Irán con su bomba atómica puede de una vez destruir los Estados Unidos, pero que éstos tienen poder para deshacer Irán 70 veces.
Vivimos la era atómica, la era de la locura.

Los homenajes a las víctimas de Hiroshima y Nagasaki cada año son justos, pero necesitamos el homenaje del recuerdo constante. No debemos olvidar y debemos llevar todos los habitantes de este planeta el dolor de lo que fue y la firmeza de que nunca más sea.

GABRIEL PAZ / Escritora.
Correo electrónico: macachi809@hotmail.com

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