| ¿De qué se ríe, señor ministro? Por: EL INFORMADOR 25 de agosto de 2008 - 23:00 hs La reunión de seguridad del Gobierno, flores, sonrisas, tanta parafernalia y tan poco compromiso, hace recordar a Benedetti cuando expresa: En una foto del diario, señor ministro, vi en plena risa su rostro simple: seré curioso, ¿de qué se ríe, señor ministro, de qué se ríe… de qué se ríe si aquí en la calle suceden cosas que ni siquiera pueden decirse…? Porque no se entiende tanto aparato y tan poca eficiencia, no se entiende tanto abrazo y tan poca responsabilidad; no se entiende que en el documento firmado, a la luz de los flashes, no haya tiempos, ni acciones concretas, mucho menos el nombre de los responsables para que la seguridad pública sea una realidad en este país. Y los políticos, vestidos de trivialidad, intentan la mueca del no pasa nada y escenifican el cambio para seguir igual, actitud para ocultar lo que ya no puede seguir callado: la inseguridad lastima ya a la nación misma, al Estado de derecho, sin el que la democracia no se sostiene. Ocultos tras faciales y Hermés, los políticos deben saber que la ciudadanía les ha puesto un límite; que después de perder el miedo a la delincuencia, porque la muerte ha sido su compañera, no los detendrá nada hasta lograr su objetivo: seguridad para la población. García Luna, presionado, reconoció que el país es más peligroso y violento que cuando Calderón tomó posesión… Por ello y por la intervención de Martí, a Calderón se le enfriaron los aplausos. Si no pueden, renuncien. Mensaje claro y fuerte, no sólo del padre atribulado, sino de todos los sectores sociales cansados de soportar lo inaguantable: la violencia y el miedo como forma de vida. Y, en el fondo, las raíces: impunidad en todos niveles; la impunidad ejercida como forma de acción institucionalizada; la impunidad sumada al desempleo y a un pésimo manejo de la economía que deja pequeños grupos privilegiados y a las grandes mayorías sin horizonte. La impunidad a la que Calderón se refirió, olvidando que prometió juicio a Mario Marín y desde su ascenso: sólo el aval. Impunidad, que ha posibilitado un Ulises Ruiz en Oaxaca… Impunidad que se ejerce cuando no se señala, mucho menos se castiga, a los responsables de haber dejado la puerta abierta al narcotráfico en el sexenio anterior. Impunidad cuando se agrede derechos a ciudadanos y se dejan libres a delincuentes. Impunidad y desempleo que tiene a la economía informal acaparando a uno de cada tres trabajadores. La educación empobrecida y la cultura, como diría Silva-Herzog: confiscada por pocos, redundando en la progresiva degradación pública. El problema entonces resulta complejo y un show no es la solución… Trabajar por el país es mucho más que salir en la foto, porque a esas estudiadas sonrisas sólo cabe preguntar: ¿De qué se ríen, autoridades… de qué se ríen… cuando la población les acaba de poner un ultimátum: Si no pueden: renuncien? Entonces, con impunidad desde las cúpulas, con una economía privilegiando pequeñas islas, con una educación utilizada como carta electoral y la cultura tamizada para la población, el tema de la inseguridad necesita ser abordado desde todos estos flancos; abordada rompiendo la vieja consigna: obedézcase, pero esta vez, también cúmplase. LOURDES BUENO / Investigadora de la UdeG. Correo electrónico: lourdesbueno03@yahoo.com.mx Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones