| De las cúpulas, a las cúpulas Por: EL INFORMADOR 1 de septiembre de 2008 - 23:00 hs Inauguraron nuevo formato para el Informe Presidencial; se acabaron los alboroto, los amagos; ya no habrá vallas, ni protestas. San Lázaro está en calma, lo que no significa que esté con vida, porque parte de las democracias, prácticamente todas en el mundo, es llevar a cabo los informes de presidentes ante los legisladores; un ritual directo en diálogo y, muchas ocasiones, en la fuerte discusión con las cámaras, privilegiando, sobre todo, el cuidadoso acercamiento con la población; países donde se ejerce la máxima: del pueblo, para el pueblo. Pero para las autoridades de este país, lejos de los hábiles manejos políticos y del acercamiento con su población, el informe, en su anterior formato, ya resultaba molesto, incluso incómodo, aunque para la población fuera el termómetro preciso de la vida política donde desfilaban desde mentiras, hasta medias verdades, algunas realidades, y posturas partidistas, todo parte del mensaje, más allá de las palabras, que le permitía a la sociedad leer las actitudes de lo que subyace en la política del país, luego, era su posibilidad de intuir, de saber, algo que hoy, gracias a las múltiples razones argumentadas, se ha terminado. Hoy, la población no tendrá informe del Informe; hoy, la población mexicana no podrá acercarse siquiera a la imagen gesticular de sus autoridades: El Informe actual es de las cúpulas, para las cúpulas. Porque este formato de Informe, muy a modo, no fue del agrado ciudadano. Encuestas realizadas expresaron que más de 55% de la población rechaza el nuevo formato y sólo 33% lo ha recibido con indiferencia, lo que tampoco garantiza que este cambio sea una expresión de la voluntad ciudadana. Entonces, la población se pregunta: ¿Qué la democracia no se trataba de que la población, todos los sectores sociales, estuvieran más cerca de las decisiones, más cerca de la política, más cerca de las autoridades; tan cerca que su evaluación fuera el parámetro, respaldo o repudio, de las acciones gubernamentales? ¿Qué la democracia no se trataba de que la población fuera el eje, luego el interlocutor validado de los funcionarios quienes juraban cumplir el mandato de la Constitución, so pena de que ese mismo pueblo se los demandara? ¿Qué no se trataba de esto la democracia? Y si un informe y su formato no son medida para tasar la democracia —mucho menos con los abusos habidos—, el que este Informe Presidencial esté más alejado de la población y acotado sólo a las cúpulas, sí deja trunca una de las pocas vías de comunicación que las autoridades tenían para con la ciudadanía. Entonces, seguramente este nuevo formato da ventajas a las autoridades, pero en análisis del sentir ciudadano, lo expresado es, precisamente, lo contrario: la comodidad de las autoridades no guarda relación directa con la necesidad de la población de tener, por lo menos, ese efímero contacto con sus representantes. O, lo que es lo mismo, la población no siente que este nuevo formato de Informe sea más verídico o más cercano a sus necesidades; sólo quiere decir que a partir de este 1º. de septiembre, el Informe Presidencial es: de las cúpulas, a las cúpulas. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones