Martes, 14 de Octubre 2025

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De bajada en empedrado

Por: EL INFORMADOR


El Presidente Felipe Calderón sufrió una caída grave por partida doble. Por una parte, al conducir su bicicleta por un camino pedregoso con una pendiente descendente se encontró con humedad y cayó al suelo fracturándose la cabeza del húmero. Por otro lado, su conducción de los asuntos de seguridad en México ha caído en un periodo de crisis, debido a lo que el mismo Presidente llama proceso de descomposición de las instituciones, producto del crecimiento de la delincuencia y la corrupción.
El Gobierno enfrenta una circunstancia muy delicada de cara al futuro del país, ya que aquella declaración de guerra hecha al principio de la administración, debe sostenerla a un precio cada vez mayor, y con más presión de la sociedad. La guerra es un proceso que implica el uso de la violencia selectiva para aniquilar al enemigo, y en nuestro caso el resultado de esta guerra ha sido un crecimiento en las víctimas civiles inocentes.
La caída de la bicicleta se produce por una falta de concentración o de pericia en la conducción que produce una fractura. Esperemos que la caída que la sociedad percibe en el combate a la delincuencia no produzca otra fractura hacia el interior de las instituciones, que ésta no sería en la cabeza del húmero, que articula un brazo, sino que podría ser una fractura de cráneo y dañar parte de la cabeza misma. Es momento de redoblar esfuerzos en el uso de la fuerza pública, no hay otra opción para la administración.
El uso de la fuerza de forma selectiva requiere de un aparato de inteligencia que parece estar recomponiéndose a baja velocidad, un sistema que permita mantener a la corrupción a raya. La ofensiva implicará un mayor desgaste de las instituciones y seguramente un costo político considerable. Pero el asunto es de tal gravedad que no cabe ninguna consideración de carácter político electoral, sino que la única salida es la acción decidida del Estado.
Seguramente en los próximos meses veremos capítulos inéditos en la lucha armada en México, la que pondrá a prueba la capacidad de asombro de la sociedad y la capacidad de despliegue de nuevas estructuras policiacas. Seguramente veremos reformas para hacer más ágil el proceder de las policías y hacer confluir competencias federales y locales.
La situación es delicada, estamos viviendo una guerra de baja intensidad con blancos selectos que puede extenderse si se cometen errores estratégicos. Estamos en crisis, el Gobierno dice que no ha perdido la batalla frente a la delincuencia, mientras la sociedad reclama resultados.
Esperemos que la caída no tenga consecuencias permanentes, que la fractura de la cabeza del húmero se recupere y que los daños a las estructuras de seguridad y justicia se puedan reparar eficientemente. En el húmero hay un tratamiento y en la seguridad es hora de ir a fondo, aun corriendo los riesgos, que sólo asumen los hombres de Estado.
Vivimos de bajada en empedrado en la seguridad y la justicia, es hora de concentrarnos en el control del manubrio para evitar una caída aún más grave.

LUIS SALOMÓN / Doctor en Derecho.
Correo electrónico: lsalomon@iberlinks.com.mx

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