Sábado, 11 de Octubre 2025

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Por: EL INFORMADOR

Sentido de pertenencia

Ante los obstáculos que se vislumbran en el horizonte del 2010 —por lo pronto— es conveniente retomar el punto de partida que durante siglos ha mantenido a los seres humanos con la esperanza de vivir en un paraíso: el sentido de pertenencia.

Vergel que no necesariamente signifique no hacer nada (no trabajar), sino todo lo contrario. Paraíso que implique que además del sentido de pertenencia —que al parecer todos traemos incluido— y que permite sentirnos acompañados y acompañantes en el desafiante viaje que significa la vida —vamos, que no estamos solos— y que por tanto, convierte en indispensable el llegar a acuerdos en los que se pueda vivir y convivir sanamente unos con otros.

En ese sentido, la autosuficiencia es un añejo objetivo, mismo que sólo se ha podido alcanzar por periodos limitados, en espacios muy específicos y en donde las personas que ahí cohabitaron lograron llegar a acuerdos específicos, adoptando cada cual una tarea por realizar, en beneficio personal y en beneficio comunal.

En ese contexto, las quejas y los lamentos salen sobrando, pues cada cual recibe lo que de acuerdo con su producción y aportación merece, siempre pensando en lo suficiente para tener una vida digna.

Lo cual no se debe de confundir con dejar de realizar la crítica constructiva, misma que sirve para hacer recapacitar y aporta posibles soluciones. No la maliciosa o quejumbrosa, sino la que se respalda con argumentos.

Sin embargo, en los llamados tiempos modernos, las cosas parecen ser diferentes, pues como ya lo mencionaba, para muchos la felicidad y/o el paraíso significan que alguien le provea de todas sus necesidades, sin tener que hacer el menor esfuerzo, llámense padres, hermanos, parientes cónyuges, o incluso “papá gobierno”, quien sea, es lo de menos, lo importante para éstos, es que les den lo que necesitan —y algo o mucho más—, sin tener que fatigarse, ni ocuparse de nada.

Así, ante la menor sombra de necesidad de esfuerzo u obstáculo, claman ante sus divinidades para que sean éstas las que les solucionen el problema o las hoy llamadas crisis, sin observar que éstas se presentan precisamente como resultado de la falta de quehacer, de ocupación; por no hacer lo que era necesario realizar y se dejó en el olvido o abandono.

El reparto del trabajo, los acuerdos y especialidades adoptadas según las habilidades o conocimientos de cada cual, quedaron en el pasado. Hoy los que se dicen o se creen más “listillos”, son los que alcanzan recompensas que luego se convierten en envidiables para otros menos dotados, o menos ocupados, y para quienes el siguiente paso es delinquir de algún modo o proporción.

Ante estos hechos, convendría analizar, entender y en su caso adoptar el punto de vista de la cultura china, en donde los problemas son considerados como una oportunidad para mejorar, siempre y cuando se este dispuesto a ponerse manos a la obra, para superar los obstáculos, con base en la repartición del trabajo y el fortalecimiento del sentido de pertenencia.


CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID / Presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión.
Correo electrónico: ccmadrid@att.net-mx

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