Lunes, 17 de Noviembre 2025

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Por: EL INFORMADOR

¿Quién pagará los daños?

Sólo bastaron tres días de las primeras lluvias para que se destapara la cloaca que significa la falta de calidad en las  obras construidas por el Gobierno estatal anterior, y los remiendos municipales de la zona metropolitana.

La buena noticia es que dicen que por fin ya detectaron cuáles son los problemas técnicos de que adolece la obra pública ubicada en la avenida López Mateos, precisamente a la altura de avenida  Las Rosas, lo que significará la clausura de la vía subterránea durante tres meses —para poder arreglar los desperfectos—; ahora falta saber quién pagará los costos de la reparación, que definitivamente no será cuestión de unos cuantos pesos, ya que se habla de por lo menos 50 millones de pesos.

Y aunque en dicha obra las fallas y mala calidad de los trabajos es la más evidente, la verdad de las cosas es que por cualquier parte por donde se transite, se puede constatar el estado catastrófico en que se encuentra el pavimento, y por más que prometieron que en esta ocasión su novatez en el servicio público no les sorprendería, la verdad es que la zona metropolitana se encuentra hecha un desastre.

Vean ustedes si no: en la carretera a Saltillo se iniciaron obras que pretenden desahogar el intenso tráfico que existe rumbo a las pobladas “Mesas”, colonias que se formaron y súper poblaron bajo el patrocinio de vividores que aprovechando la necesidad de la gente, simple y sencillamente llevaron a paracaidistas —caldo de cultivo para los partidos políticos—, al grado de que los dos carriles existentes ya eran completamente insuficientes e impedían que miles de personas entraran y salieran a diario para acudir a sus trabajos y centros de estudio.

Pues bien, las obras se iniciaron a buen ritmo y luego se pararon durante un buen tiempo, para posteriormente reanudar los trabajos partiendo las lomas existentes para permitir ampliar la carretera a cuatro carriles, mismos que no han sido inaugurados oficialmente —porque aún no se terminan—, pero con las recientes lluvias ya existen tremendos baches que ponen en riesgo a los miles de automovilistas que a diario circulan por dicha ruta.

Ante hechos consumados y más que evidentes, la pregunta es: ¿Quién pagará los daños?, porque los ciudadanos ya pagamos, incluso al precio que le pusieron los constructores —cualquiera que éste haya sido—, esto es, sin el más mínimo regateo, falta saber qué Dirección de Obras y qué Contralorías avalaron la entrega de las mismas, ya que se supone que uno de sus trabajos consiste precisamente en verificar la entrega de las obras con la calidad necesaria.

Desafortunadamente, la respuesta es más que obvia: nosotros, los contribuyentes, volveremos a pagar cuantas veces sea necesario, porque el 10% entregado —según denunciara el ex alcalde de Tonalá— no es reintegrable, antes al contrario, en los próximos pagos también habrán de diezmar.

CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID / Presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión.
Correo electrónico: ccmadrid@att.net.mx

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