| Cueva peligrosa Por: EL INFORMADOR 9 de julio de 2008 - 23:00 hs El diccionario que tengo a mano para que me ayude en mi trabajo define la fea palabra “antro” como caverna, sitio peligroso. La primera vez que oí que también la aplicaban a los lugares donde acuden los jóvenes a divertirse —digo: a aturdirse—, sentí que me pasmaba, parecía eso una amenaza, pero hoy que tanto suena, comprendo que está muy bien aplicada, esos antros de la diversión, antros son en el más crudo sentido del vocablo. Los jóvenes y todo el mundo tienen derecho y necesidad de divertirse, no sólo existe el trabajo. Las diversas formas de diversión pueden llevarse a cabo de diversas formas, y las mismas han bajado de calidad año tras año. Sí, muchos mayores, que han vertido sus opiniones en charlas de televisión, han reconocido que también ellos iban a bailes y alguna vez tomaban alguna copita. Pero entonces el grado de gravedad del jolgorio no llegaba a donde va hoy, y el peligro era mínimo. Las recuerdo con alegría y nostalgia las fiestas a las que fui hace años, todos éramos muy jóvenes, todos mostrábamos educación al máximo y no me parece vislumbrar que hubiera policías de ninguna clase de vigilancia, pues nadie hacía ningún estropicio. Con lo tristemente sucedido ese viernes que se ha hecho famoso en el antro “New’s Divine”, se ha puesto al descubierto con grandes letras que son muchos los lugares similares que existen en nuestro país, y especialmente en la capital. Pienso en las familias de los jóvenes clientes víctimas. ¿Qué sabían de los hijos, qué les enseñaban, preguntaban a dónde iban? Tal vez padre y madre trabajaban debido a la carestía de la vida y los chamacos no tenían a quien contar que iban al antro. Sin embargo, tanto el padre como la madre les habrán advertido más de una vez la baja calidad de esas diversiones que, en muchas ocasiones y con energía les habrán ordenado: “No vayas”. Pero ya saben ustedes cómo son los mozos de hoy. “Tú, papá, no sabes de lo que hablas. Ya tengo 15 años y voy”. Muchos de los muchachos de hoy actúan como gente independiente, sin serlo ni saberlo. Al mismo tiempo que los centros de vicio han crecido, ha bajado la autoridad familiar. Sí, hay familias buenas, de hijos comprensivos. Pero también hay de las otras. Y existe también la deficiente vigilancia de estos lugares. “No se vende alcohol a los menores” y se les vende y se les ofrece drogas. Son datos que encontramos en los medios de información, como el desnudismo y manoseo de las muchachas. ¿Qué exigen y cumplen para la apertura y funcionamiento de estos negocios? ¿Qué clase de vigilancia y policía tenemos? No hay más que ver su tipo ¡sí asustan! Si pedirles protección es como meterse en una cueva peligrosa. Se debe averiguar la relación que existe entre la autoridad y el dueño del negocio. Todos van a coleccionar dinero. “Si no pasa nada... y si pasa, dejarán que el tiempo transcurra, que lo sucedido se vaya olvidando y a empezar de nuevo. ¿Qué calidad moral la del empresario de un antro?”. Necesitamos autoridades serias y honestas. Ser policía debe de convertirse en una carrera verdadera con su gran asignatura de moral. Que se incremente la autoridad de la familia. Y que los jóvenes aprendan de esta tragedia. ¡Que no haya más! GABRIEL PAZ / Escritora. Correo electrónico: macachi809@hotmail.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones