| Crimen organizado Por: EL INFORMADOR 26 de septiembre de 2008 - 23:00 hs Más allá de la nota policiaca cotidiana, de los muertos, los decomisos, los ejecutados, los secuestrados y los secuestradores; más allá de las peticiones de renuncia y de la renuencia reiterada a dejar los cargos, algo se mueve en nuestro país que parece esto el hervidero de bichos asquerosos que aparece al levantar la tapadera de una cloaca. La situación es grave y para muchos se va a poner peor, porque efectivamente el Gobierno federal, dicen, está dando “golpes duros y certeros al tráfico de drogas” y contra el crimen organizado. Quién sabe qué nos falte por ver aún, sin embargo, por lo menos, sabemos qué sucederá o qué puede suceder y tomamos las precauciones debidas en la medida de lo posible (la mayoría, creo), para cuidarnos a nosotros mismos y a nuestros hijos. Quiero pensar que es una purga, una limpia, incluso una catarsis en este país que de pronto parece que se nos va como agua entre los dedos. Hay hechos del crimen organizado que indignan, horrorizan, despiertan nuestra ira y se ganan nuestro repudio, pero creo que nada distinto se puede esperar de delincuentes… veo difícil que el común de las personas reaccionemos de otra manera ante hechos perpetrados por criminales. Y también está el miedo y la inseguridad. Pero ¿qué pasa cuando la indignación, el repudio, el horror y el coraje, todos esos sentimientos, los generan diputados? ¿Qué, cuando lo que hacen los diputados de Jalisco —para no ir muy lejos— también nos atemoriza y nos hace sentir desconfiados e inseguros? La comparación es terrible, pero la verdad es que la falta de transparencia (o esa actitud persistente de operar a espaldas de la sociedad), la impunidad y el cinismo o desfachatez que ostentosamente practican nuestros diputados —por acción o por omisión— nos lleva a pensar que en realidad nuestros legisladores son delincuentes disfrazados y además protegidos por el fuero, es decir, tienen licencia para delinquir, o ¿qué es si no la disposición discrecional de los recursos públicos?, ¿qué, la legislación a modo de intereses particulares y partidistas?, ¿qué, el menosprecio sistemático de la soberanía popular?, ¿qué, los pactos y enjuagues por debajo de la mesa para intercambiar votos y acuerdos por favores, prebendas y dispensas como si vendieran protección al más puro estilo de las mafias? Y como son los que hacen las leyes, pues nada más sencillo que decir que todo es legal porque modifican la legislación de acuerdo a sus intereses y necesidades, a su antojo pues; y tergiversan lo que debe ser un país, un E stado de derecho. ¿De qué hablaba? ¡Ah sí! De crimen organizado. LAURA CASTRO GOLARTE / Periodista. Correo electrónico: lauracastro05@gmail.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones