Miércoles, 05 de Noviembre 2025

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Comparaciones odiosas

Por: EL INFORMADOR



NUEVA YORK.- Compararnos con alguien más siempre es una tarea frustrante, a veces morbosa y en ocasiones odiosa. ¿Cuántos libros ha leído él que yo no conozca?, ¿quién se sacó la mejor calificación en el curso?, ¿quién tiene mejor cuerpo?, ¿quién escribe mejor?, ¿quién tiene más amigos en “Facebook”? Sin embargo, las comparaciones sirven para dar claridad a cuáles son nuestros problemas y nos brindan ejemplos para resolverlos.

Bajo el escenario de confrontación política que existe actualmente en México y de cara al año electoral que se avecina, ¿te imaginas a la perredista Ruth Zavaleta, presidenta de la Cámara de Diputados, y al panista Héctor Larios, coordinador de la bancada de su partido en San Lázaro, sentados lado a lado en un sofá, en actitud francamente amigable, mirándose a los ojos, prometiéndole a la gente trabajar juntos para aprobar una verdadera reforma energética para México?

Pese al encrispado ambiente electoral que se vive en Estados Unidos por la elección presidencial, hay un spot que se repite cada hora en la televisión estadounidense. En él, la demócrata Nancy Pelosi, la poderosa presidenta de la Cámara de Representantes, sentada a lado del republicano Newt Gingrich, quien fuera el rostro de la oposición republicana durante la presidencia de Bill Clinton, prometen esfuerzos conjuntos para combatir el cambio climático e invitan al auditorio a visitar el sitio: www.wecansolveit.org para saber más sobre esta iniciativa.

Sentar a personas así a hablar sobre el mismo asunto no es una tarea menor. Mucho menos lo es en torno al tema del calentamiento global. Después de todo, entre un sector importante del Partido Republicano prevalece la idea de que el calentamiento global no es más que un invento de la izquierda liberal estadounidense, que no hay razones científicas para probar que un desastre natural, como el que enfrenta Myanmar en estos momentos, es causado por la acción directa del ser humano. ¿Cómo fue posible lograr esto? La respuesta está en Al Gore, fundador de esta iniciativa, Premio Nobel y ex vicepresidente, quien tiene el liderazgo moral para juntar a estos poderosos enemigos por una causa en común.

Desafortunadamente en México no tenemos a un Al Gore capaz de unir al país en torno a una causa. No lo tiene Felipe Calderón, ni mucho menos López Obrador. Nuestra triste clase política no ha producido un personaje contemporáneo con tal capacidad. Presidente tras presidente, senador tras senador, líder sindical tras líder sindical, partido político tras partido político no han hecho más que polarizar al país. Quienes han estado cerca de estar en ese pedestal, como Cuauhtémoc Cárdenas, Ernesto Zedillo o Vicente Fox, son bajados abruptamente, irónicamente, por personajes sin liderazgo moral alguno, léase Carlos Salinas, o por la ambición de sus familiares, léase Marta Sahagún, o por los errores propios.

Qué falta le hace a México tener hoy a alguien del que todos nos sintamos orgullosos, alguien cuya posición de poder político y social sea tal, que al levantar la voz cuando ve a los líderes sindicales gastarse miles de pesos en relojes y bolsas de diseñador, éstos no tengan otra más que renunciar a sus cargos en lugar de chantajear a sus acusadores. Las comparaciones, como reza el cliché, son odiosas, pero más odioso es ver a un país enamorado del autosabotaje, condenado a no producir líderes, sino enemigos.

GENARO LOZANO / Miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales.
Comentarios: genarolozano@gmail.com

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