Lunes, 03 de Noviembre 2025

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¡Calma! y nos amanecemos...

Por: EL INFORMADOR


La sociedad, en su totalidad mundial, está sufriendo una ola de incertidumbre ante los amagos, muchos de ellos prefabricados por los grandes consorcios financieros, dueños del dinero, por la presencia de este fenómeno económico, magna turbulencia que hace su debut en el todavía reciente iniciado siglo XXI. En el fondo, al decir de los analistas serios y respetables, todo se debe a una serie de especulaciones en el mercado de dinero y capitales, que les resultó mal, debido a que las expectativas del momento no eran las adecuadas, debido a la presencia de variables exógenas o endógenas que incidieron en la falla de los cálculos previsibles necesarios en el redondeo de los altos índices de ganancias que obviamente habían prefijado los especialistas en los manejos y funcionamiento de la ingeniería financiera. O sea, en pocas palabras, “la mano invisible” de don Adam Smith, volvió a fallar... lamentablemente, y lo que es peor, arrastró a pueblos, países y naciones que nada tienen que ver con ese “trastupije”, y qu
e en cambio, tienen que hacer frente a las consecuencias, de lo contrario el proceso de recuperación será terriblemente penoso y difícil.

De manera monda y lironda, podemos definir esta caótica situación como la expresión más clara y nítida de lo que justamente se ha dado en llamar, “capitalismo salvaje”, cuyo rostro invisible se oculta en las maniobras sucias y crueles, acotando exactamente la dimensión de una debacle total, pero como ya no hay en ciernes otro modelo económico, o mejor dicho otro sistema que lo sustituya, lo más que pueda suceder ha de ser el replanteamiento gradual o total, según sean los intereses de los grandes dueños del capital, de las relaciones económicas internacionales, o sea, de inmediato habrá que reacondicionar al sistema actual, en el contexto de nuevos cánones económicos y políticos, o sea, se establecerán nuevas reglas del juego. Mientras, para nuestros pueblos habrá más pobreza, más miseria y más delincuencia.

Está a la vista, de manera muy clara, el escoger de “dos sopas”, una, la más viable por el momento, o sea, continuar con el liberalismo económico, libre mercado o libertad económica, o cambiar el juego sociopolítico y económico, de acuerdo con esa denostada modalidad que contempla la regulación de la economía por el Estado. Desde el punto de vista estrictamente político, ésta es la única disyuntiva posible, toda vez que el modelo neoliberal está demostrando que está agotado.

El horizonte o el propósito es sacar a flote el sistema, que como estamos viendo se trata de llevar a cabo mediante el empleo de millonarias sumas de dólares de los fondos públicos, o sea de los contribuyentes, con el fin de salvar del caos a los grandes especuladores del sistema.

En cualquier caso el mismo. La relación capital-trabajo se asienta sobre la expropiación del excedente económico producido por el trabajador en condiciones de apropiación privada. Así, quienes pagan los platos rotos de esta elocuente estrategia siguen siendo los de siempre...

MANUEL LÓPEZ DE LA PARRA / Periodista.
Correo electrónico: loppra@economia.unam.mx

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