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Jueves, 20 de Septiembre 2018

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“Boomerang”

Por: EL INFORMADOR


Lejos están aquellas declaraciones de los diputados de Jalisco en la legislatura pasada y del mismo gobernador entonces, Francisco Ramírez Acuña, con respecto a la Ley de Transparencia e Información Pública del Estado cuando entró en vigor después del proceso legislativo obligado. ¿Alguien se acuerda?

Eran frases como “Jalisco tiene una ley de transparencia de avanzada, mucho más que en otros países”; “Jalisco es la primera Entidad con una ley de transparencia después de la federal”; “estamos por la transparencia, apostamos por ella”: “¡Viva la rendición de cuentas!”.

Lejos también el optimismo de quienes creíamos que era un paso definitivo y alentador en la construcción de la democracia.

No ha pasado tanto tiempo en realidad, pero la clase política que la promovió e impulsó con discursos encendidos y demagógicos, se ha encargado ahora de convertirla en letra muerta, prácticamente.

La falta de presupuesto para el Instituto de Transparencia e Información Pública del Estado de Jalisco (ITEI), por decisión del gobernador refrendada por la mayoría en el Congreso (todos menos el PRI) es sólo un embate más (ojalá que no una estocada fatal) al organismo ciudadano cuyos integrantes, empezando por su presidente, Augusto Valencia, no han hecho sino trabajar.

El tema de los dineros para el ITEI desde su creación es recurrente y antes, durante el último año de la administración de Ramírez Acuña, se intentó una contrarreforma precisamente para convertir a la ley de transparencia de Jalisco en la peor de todas, cuando, todavía, es la mejor. En esto, gracias a la movilización ciudadana, quienes atentaban contra ese marco legal, no tuvieron éxito.

Y hace unos meses llegaron dos nuevos consejeros al ITEI en un proceso cuestionado por la manipulación y la intervención de los partidos desde el Congreso local.

Urge la intervención ciudadana precisamente como cuando la pretendida contrarreforma. Según escribió un lector, Francisco López Villalobos, cuyo mensaje agradezco, los atentados contra el ITEI no afectan al instituto, tampoco a su presidente Augusto Valencia, sino a la sociedad. Nos ha costado mucho construir instituciones de esta naturaleza.

No es tarea sencilla, pero lo peor es quedarse cruzado de brazos mientras los legisladores y los gobernantes, conscientes ahora de que al promover y aprobar la ley lanzaron un “boomerang”, están desesperados por desaparecer al instituto, condenarlo por inanición y dejar sin efectos una ley “de avanzada”, “la mejor del mundo”.

Una vez más (y va siendo una constante), toca a la sociedad defender al instituto como a nuestra casa: ciudadanos como Francisco López, organizaciones civiles, universidades… algo se puede hacer contra la condena de muerte sin claudicar. El “boomerang” de todas maneras vuela de regreso.

LAURA CASTRO GOLARTE / Periodista.
Correo electrónico: lauracastro05@gmail.com

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