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Sábado, 22 de Septiembre 2018

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Bonanza sobre empobrecimiento

Por: EL INFORMADOR


Las familias mexicanas adeudan a los bancos un billón 350 mil millones de pesos, es decir, 13.5% del Producto Interno Bruto (PIB), declara el Banco de México. Lo que significa el mayor endeudamiento de familias en la historia. Una deuda que responde a la exacerbación de la sociedad de consumo, la que no tiene relación ni con la productividad, ni con la distribución de la riqueza del país; un manejo fuera de lo ético de bancos internacionales que han hecho su agosto en México, con la complacencia de las autoridades, otorgando, de manera irresponsable, tarjetas de crédito para el consumo, sabiendo las precarias condiciones por las que atraviesa la población mexicana. Y, por si fuera poco, las comisiones bancarias que en este país se permiten son de 540 pesos anuales, una cantidad sin proporción con las que en otros sitios del mundo se cobran, por ejemplo en Estados Unidos no rebasan 204 pesos al año, en Canadá 220, en el Reino Unido 55 pesos, lo que deja a la población mexicana sin defensa de un negocio que va
más allá de lo ético y que, sin duda, representan una bonanza construida sobre el empobrecimiento de los mexicanos.

Y esta deuda de las familias mexicanas creció para beneplácito de los intereses moratorios —y al amparo de una legalidad muy a modo—, incluyendo pasivos contratados por hipotecas, tarjetas de crédito, financiamiento para la compra de automóviles y préstamos personales.

El problema, sumado a la deuda original, es que se ha generado una combinación negativa entre una alza en la inflación con una elevación de tasas de interés, lo que provocará que la deuda inicial se eleve y que las posibilidades de pago de los deudores se reduzca, una combinación mortal para los deudores en tiempos en los que el desempleo aumenta y, a mediano plazo, una situación complicada para las instituciones bancarias.

Porque hasta hoy, las altas tasas de interés cobradas por el uso de las tarjetas de crédito —69.49%— han podido cubrir tanto las estratosféricas ganancias de los bancos, como los pasivos de los deudores morosos, así, antes del inicio de esta crisis había un equilibrio que aún con los retrasos de pago favorecía a los bancos, hoy en cambio este equilibrio se pierde dejando una brecha de pasivos que puede acarrear efectos en cascada de los que ni los bancos, mucho menos el Estado, están poniendo las medidas correctivas para evitar ni la bancarrota de las familias agraviadas, ni los descalabros financieros, aunque se diga que hoy hay menos riesgo que el que generó Fobaproa en 1995 y 1996… Y si a esto se agrega que la crisis de Citibank, en Estados Unidos, será soportada por el “mexicano” Banamex…

La inflación, como lo vive de manera cotidiana la población mexicana, ha rebasado el incremento salarial, el desempleo se ha disparado y se esperan tiempos aún más duros, la cartera vencida amaga como espada suspendida, situación que deja a la población, a las familias mexicanas, en un terreno de profundos pantanos… Uno del que los últimos gobiernos no la protegió, uno que ha generado las enormes bonanzas para las instituciones bancarias, especialmente las extranjeras, empobreciendo aún más a la población mexicana.

LOURDES BUENO / Investigadora de la UdeG.
Correo electrónico: lourdesbueno03@yahoo.com.mx

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