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Jueves, 21 de Noviembre 2019
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Bolsas de plástico

Por: EL INFORMADOR


Están diciendo que el plástico es uno de los materiales que tarda mucho en deshacerse y, con tanto uso que de él hacemos, dentro de un tiempo la tierra podrá estar forrada de ese material y, por lo tanto inservible.

Ya se recomienda que no se usen bolsas de plástico en los supermercados y el otro día nos mostraron por la televisión a las mujeres de China usando bolsas de tela en el supermercado para llevar la mercancía comprada.

Esto de las bolsas que no son de plástico me lleva al recuerdo de mi infancia. En ciertos casos recordar es algo muy agradable y nos introducimos en el recuerdo volviendo a vivir lo pasado. Entonces las bolsas del mercado solían ser de cáñamo, planta que da fibras con las que se fabrican tejidos, éstos servían para varias cosas, entre ellas las bolsas que se llamaban “capachos”. En las cocinas solía haber una escarpia en la que se colgaba el capacho.

Generalmente usábamos el capacho para cargarlo con las papas y las cebollas. Mi madre nos mandaba a un almacén de estas cosas (“No olvidéis el capacho”), en el cual había montañas de papas, cebollas, ajos y alimentos semejantes.

El almacén se llamaba “Los Chicos” y a mí me agradaba ir. Me entretenía en ver los montones que descansaban en el suello y se elevaban como montañas.

Comprábamos dos kilos de papas. Cuarenta y cinco centavos los dos. Si comprábamos uno teníamos que pagar 25 centavos por él. Salía más caro. Entonces los centavos tenían valor.

Lo que más me llama en mi recuerdo es las variadas clases de papas que había: blancas, rojas, holandesas y quién sabe cuántas más. Aunque mi edad era poca ya sabía yo que las papas habían llegado de América ¿por qué holandesas?

Bueno, dejemos aquí esta desviación porque íbamos siguiendo al plástico y el daño que hace a nuestro planeta.

Obsérvese usted y note cuántas cosas lleva sobre sí de plástico además de las bolsas del “súper”.

Antes, en los supermercados nos acomodaban lo comprado en bolsas de papel grueso y al principio del cambio no nos acomodábamos con las de plástico que ahora nos parecen tan prácticas.

Tenemos que volver a la tela o el cáñamo o lo que sea que proteja nuestra tierra. A no dudarlo, tal vez, sería un buen negocio fabricar bolsas de tela y sustituir todo lo que contamina por materiales inocuos, de los que no hacen daño, aunque tardemos a volvernos a acostumbrar.

Ya se debería de estudiar e implantar el uso de materiales que no sean perjudiciales y limpiar nuestro mundo de todo lo que nos daña. Ojalá sea pronto.

GABRIEL PAZ / Escritora.
Correo electrónico: macachi809@hotmail.com

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