Viernes, 10 de Octubre 2025

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Barack Obama, el presidente de la paz

Por: EL INFORMADOR

Algo fuera de serie, y excepcionalmente inaudito, es la noticia que sorprendió , o mejor dicho conmovió al mundo entero, de que el Premio Nobel de la Paz correspondiente al año del Señor de 1009, es nada menos que para el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que además pasa a la historia política de la Humanidad como el primer mandatario de color que por mandato del pueblo estadounidense ocupa la presidencia de ese país, abriendo un parteaguas en lo que respecta a modalidad que debe ostentar el proyecto democrático de una nación que se ha apoyado desde un principio en ese credo político, porque se considera que constituye el ambiente propicio para una convivencia social realmente efectiva.

Pero hay algo más acerca de la personalidad del presidente Obama, que está figurando como un hombre de Estado positivo, proclive, además, al diálogo, y consciente de que se viven tiempos modernos, los del siglo XXI en sus albores, por lo que históricamente precisa promover un escenario político diferente.

De ese modo este hombre, este personaje de carácter afable, carismático, accesible, que de acuerdo con las nuevas modalidades en práctica gusta de hacer política en mangas de camisa, con una sonrisa constante en sus labios, y que además se expresa en un inglés muy elegante, ha cautivado, repetimos, a la sociedad en general, y su mensaje político de paz y de concordia, de comprensión y de apoyo, ha sido captado inteligentemente por los integrantes del comité noruego encargado de dictaminar quién o quiénes son los acreedores a recibir esa codiciada presea que significa en las expectativas de un mundo asolado, con conflictos graves o irresolubles, una esperanza de paz social, de paz permanente, la que realmente nunca ha habido en su plena realización.

Seguramente por esas circunstancias, la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca significa, sigue significando un halo de esperanza que de traducirse en un replanteamiento sustantivo del orden político y económico mundial, aunque no es tarea nada fácil, pues ya se han observado los muchos obstáculos que enfrenta este político moderno para lograr algo de sus propósitos. Si reconocimiento está a la vista, el Nobel de la Paz, al que tiene que hacer honor.

Ciertamente hay muchos intereses creados en el contexto de la política interna y externa de ese país, y que aunque el hombre de sonrisa afable y de trato terso y mesurado está en la mejor disponibilidad de promover cambios, se lo impiden esos intereses. Verbigracia, sus relaciones con México y el resto de Hispanoamérica.

Entendemos que la política que trata de seguir Obama es una compleja mezcla de lo que anteriores mandatarios de ese país, y bajo otras circunstancias, implementaron en su momento, algo de la “diplomacia del dólar” del presidente Taft, así como del “New deal”” de Rooselvet, y todo ello sazonado con algunos principios del “fair deal” del presidente Truman, sin embargo, aunque se pretenda que haya alguna relación, en realidad se deduce que el proyecto político de Obama es relativamente inédito, por lo que en principio debería llamársele “Doctrina Obama”, que contempla el nuevo planteamiento de las relaciones internacionales que tengan como meta definitiva la anhelada coexistencia pacífica. Y qué mejor incentivo recibe el mandatario Obama, que el Premio Nobel de la Paz; de esa manera redoblará sus esfuerzos, con lo que ratificaría que el Nobel de la Paz está en buenas manos.

MANUEL LÓPEZ DE LA PARRA / Periodista.
Correo electrónico: loppra@economia.unam.mx

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