| Ayer... y hoy Por: EL INFORMADOR 13 de octubre de 2009 - 23:00 hs La letra ¿con sangre entra? Antes de iniciar el contenido central de esta colaboración, quiero dejar en claro que en ella no quiero justificar, y menos estar de acuerdo con lo realizado por la maestra a quien acusan de golpear 70 veces, sí, no me equivoqué, 70 veces con un palo de escoba a una niña de siete años, su alumna de primer grado, en una escuela primaria del municipio de Acatlán de Juárez, Jalisco. El hecho fue conocido cuando la Comisión Estatal de Derechos Humanos en Jalisco, a solicitud y queja de los padres de la menor, emitió una recomendación a la Secretaría de Educación Jalisco para que investigara y en su caso castigara esa conducta de la maestra, ya que según los familiares de la pequeña, se violaron sus derechos humanos a tal grado que ameritaba un castigo. Cuando lo acontecido fue conocido también por la televisoras locales y algunos periódicos amarillistas del Estado, con tal de tener mayor audiencia o más lectores, dimensionaron el hecho magnificándolo: a la escuela de adscripción de la maestra la llamaron “La escuela del miedo”, “Una maestra del terror”, a tal grado que hicieron que los habitantes del pueblo dijeron que era “Una maestra cueriadora”, “Una maestra pegalona”, y poco faltó para que la llamaran “mata niños”, como unos reporteros irresponsables indebidamente sugirieron. La profesora que nos ocupa, a quien no tengo el gusto o el disgusto de conocer, según se vea, ya fue removida de su cargo, pero aún así los medios electrónicos de comunicación la continúan satanizando, y en eso sí no estoy de acuerdo, nunca voy a permitir que “del árbol caído todos hagan leña”, sobre todo sabiendo que han exagerado los acontecimientos, porque no es posible que a una niña de siete años le peguen 70 veces (según la versión) con un palo de escoba, ninguna maestra sana haría eso, ni encontraríamos un infante que los aguantara. ¿Quién tuvo la calma de contarlos? Lo que afirmo en el párrafo anterior lo digo con toda certeza y me consta por la experiencia que tuve como maestro. Todo maestro en servicio por trabajar día con día durante cinco horas diarias, o 10 si tiene dos turnos con grupo y más si son de pequeños y numerosos los alumnos, sufre de estrés y angustia, algunos no aguantan la presión y se enferman (por eso son las vacaciones) y se deprimen hasta descontrolarse, por eso creo que la maestra sufre algún trastorno psicológico y como tal debe tratársele hasta lograr su rehabilitación, y no convertirla en un monstruo como lo han dicho los medios de comunicación. Aquí sí se cumplió el dicho de que “La letra con sangre entra”, pero no con la sangre de los alumnos, sino con la sangre de la maestra que hasta su trabajo perdió por falta de comprensión y profesionalismo de las autoridades educativas y el mercantilismo de las televisoras. P.D. Con fecha 5 de octubre, la Secretaría de Educación Jalisco informa que por extemporánea, la recomendación de Derechos Humanos fue rechazada. ADOLFO MARTÍNEZ LÓPEZ / Escritor. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones