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Martes, 26 de Marzo 2019

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Ayer... y hoy

Por: EL INFORMADOR



ADOLFO MARTÍNEZ LÓPEZ

El Cristo de los brazos caídos

Continuando mi artículo anterior sobre los Cristos famosos, en el de hoy veamos primero el llamado “Cristo del Ciclón”, también se le conoce como “El Cristo de los brazos caídos”: se encuentra en Barra de Navidad, Jalisco, pueblo turístico a la orilla del mar. En el año de 1971 el ciclón Lily azotó esa parte de la costa; por ser la construcción más sólida, los habitantes del lugar buscaron refugio en el templo católico; cuando más fuerte estaba el viento huracanado, todos los ahí reunidos vieron asombrados cómo en el altar, el Cristo bajó los brazos de la cruz, donde los tenía clavados, y a partir de ese momento el fuerte viento bajó su intensidad, salvándose así la población de la furia de la Naturaleza; con el vendaval, el Cristo no sufrió golpes o humedad y los brazos, como colgajos de misericordia, aún permanecen retenidos por un milagro.

El Cristo Negro

Esta escultura del crucificado, tan dramática y espeluznante se encuentra en la ciudad de Esquipulas, Guatemala, es obra del escultor Quirio Cataño, construido en madera de balsa completamente negra; data del siglo XVI, por órdenes del obispo Pardo de Figueroa: tan venerado es, que convirtió a esta población guatemalteca cada 15 de enero, en punto común de los católicos de todo Centroamérica, y en Guatemala, la capital. como templos hay, Cristos existen: el Jesús Nazareno, Jesús del Rescate, el Jesús de la Candelaria, el Cristo de los Temblores y etc., etc.

Otro Cristo muy famoso

En el pueblo de San José Chapultepec, en el Estado de Puebla, México, está el llamado “Señor de los Corazones”, crucifijo que tiene todo su cuerpo golpeado; tan lacerado está, que su sola vista da pavor, es algo tan doliente y espantoso que da miedo entrar al templo a verlo cuando va uno solo y tendríamos que decir lo que dijo el poeta:

Han taladrado sus manos y sus pies,

Y se pueden contar todos sus huesos.

Es el Hijo del hombre que desciende a nosotros

A enjugar las desdichas que los hombres tejieron

Al clamor de pasiones, podredumbres y vicios.

Es el Cristo que llega con el rostro inmutable

Y miradas radiantes de bondad y perdón

A rehacer la armonía de los hombres sinceros.

El Santo Señor de Chalma

Se encuentra en el templo del pueblo de ese nombre y el cual, según el articulista Alberto Barranco Chavarría, así lo describe:

“Un Cristo esculpido del dolor, del más terrible dolor; es la agonía de unos labios secos, una mirada rota; de sangre, casi viva, fluye, en gotas, en hilos, de las heridas de las llagas; Cristo ennegrecido por el humo de millones de veladoras, es el Cristo que castiga si no se cumplen sus promesas”.

ADOLFO MARTÍNEZ LÓPEZ / Escritor.

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