| Ayer decíamos... Por: EL INFORMADOR 26 de septiembre de 2009 - 23:00 hs “Historias” Agradezco a Dolores Zamora y a María Ruiz sus amables correos, y a mi estimado amigo Jorge Cadena Beraud, director de Minos III milenio editores, quien me envió un paquete de valiosos libros que ardo en deseos de leer, de entre ellos me llaman mucho la atención los nominados Historia desconocida. Una aportación a la historia de la Iglesia en México. Libro anual 2007 y 2008. Coedición con la Sociedad Mexicana de Historia Eclesiástica, A.C. Prometen mucho por los temas que tratan y los impresionantes currículos de quienes ahí escriben, incluyendo algunos que conozco, o de los que ya he leído en otros trabajos. Otro nominado como La epopeya cristera, de María Cristina Ponce Pino, que vendrá a ser una interesante aportación al tema que tiene pocos años de haberse popularizado; de un tema similar El conflicto religioso en México y Pio XI, del sacerdote Juan González Morfín; uno más de René Zorrilla Vargas en coedición con la Universidad Panamericana, acerca de las relaciones entre México y los Estados Unidos de 1803 a 1848, y simplemente de haberlo hojeado promete ser muy interesante. También me envió un par de libros que yo ya había adquirido y leído y que resultan invaluables para comprender nuestro entorno, el primero, de Alfonso Navarro, titulado El yugo liberal en México, en que detalladamente analiza desde el punto de vista de un católico el manejo informativo e histórico que los liberales en el poder han hecho de la historia y de otros temas, un libro cuyas opiniones podrán compartirse o no, pero que sin duda interesará a quien lo lea. El segundo es de mi admirado amigo el padre don Santiago Martínez Sáez, en el que da, con la sapiencia que él tiene, claves para entender el mundo moderno. En este día se festejaba la entrada del Ejército trigarante a la Gran Chilangostlán, no he visto que se vaya a festejar nada, y es que don Agustín de Iturbide pasa por un mal momento de fama, hubo una época en que algunos creyeron en que por haber accedido al poder un partido considerado como “conservador”, mejoraría el criterio oficial sobre aquellos que durante los gobiernos de la oscuridad fueron considerados casi, si no abiertamente, como traidores; ejemplos de eso, entre otros, lo fueron el propio Iturbide, Agustín I y único de México, Maximiliano de Habsburgo, emperador de nuestra patria, los generales Miguel Miramón, Tomás Mejía, Leonardo Márquez y mi pariente Félix María Zuloaga, Porfirio Díaz, los científicos, los cristeros y todos los que por cualquier razón lucharon o apoyaron lo que se consideró en diferentes épocas como la causa conservadora. Era perfectamente sabido que el clero y los reaccionarios eran los sujetos señalados como causantes de todos los males nacionales. Conocí a varios miembros del hoy partido oficial que tenían fotografías de algunos de los antes mencionados antihéroes. Por eso muchos creíamos que al llegar serían reivindicados, pero no fue así, ahora los gobernantes conservadores lo son únicamente en cuanto que están dados a conservar los bienes que están adquiriendo y cambiaron sus antiguos valores por los valores de bolsa. Sus odios se aminoraron. Sus viejos odios que incluían a personajes como Ramos Arizpe, Primo de Verdad, Servando Teresa de Mier, Elías Calles, Benito Juárez, Valentín Gómez Farías, Ocampo y todos aquellos que según la reacción pertenecieron o apoyaron a las logias masónicas, que según los conservadores son los causantes de los males de nuestra sufrida patria y por tanto eran innombrables para la gente de bien. Por eso es de hacer notar el mérito de nuestros actuales gobernantes, que chocándoles los liberales ahora hasta los festejan, y desde luego el hecho es mucho más meritorio, cuando nuestro amado presidente es calificado como espurio. Los historiadores se dividían en oficiales que podrían considerarse como liberales, los que tenían chamba oficial, que hay que decirlo en los tiempos de la oscuridad eran sueldos bajos y los no oficiales que no tenían apoyos o tenían muy pocos para publicar, espero que ahora que la luminosidad llegó al poder y los sueldos son muy buenos, los historiadores reciban beneficio. Y es que los mexicanos somos una raza de exagerados, antes Hidalgo era considerado como un ave que pasaba por el pantano sin mancharse, un hombre sin defectos, y ahora de todo le quieren echar; como estará la cosa, que hasta el barbaján de Fernández Noroña está exigiendo que la Iglesia levante las excomuniones del cura de Dolores, las que dicho sea de paso creo que ya le fueron levantadas. Yo no sé si el nuevo terrodiputado obedezca los dictados de la Iglesia Católica, pero si no, yo creo que no le importa, como a mí no me importa si expulsan a su amo: el peje del PRD, y les prometo que no pediré le levanten el castigo. Hidalgo, como todos los que andamos en este valle de lágrimas, que dicho sea de paso no está nada mal, hizo cosas buenas y cosas malas, lo importante en su caso es que por visión política, patriotismo, suerte, designio divino, accidente o la razón que usted quiera, le tocó iniciar la independencia, o lo que se conoce como tal, todo lo que se diga de él no tiene importancia y usted puede creer o no que él es el padre de la patria. Los actuales usuarios de los libros de texto gratuitos van a tener problemas para entender a don Miguel, porque en estos libros no existe la época conocida como la colonia. CARLOS ENRIGUE / Abogado. Correo electrónico: ayerdeciamos@hotmail.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones