| Ayer decíamos... Por: EL INFORMADOR 5 de julio de 2008 - 23:00 hs Estamos dentro de los programas de Gobierno que pretenden mejoremos nuestra vida, que son por cierto los que nos interesan a los ciudadanos de a pata, lo que sucede es que es muy difícil opinar antes de ver las obras, porque sería como contestar una de las encuestas de las que gusta tanto hacer “El Peje” y sus secuaces, encuestas hechas para que uno conteste sí. Por ejemplo, si a usted le preguntan si desea que en Guadalajara mejoren las vialidades, no creo que nadie contestará que no. Pero lo que realmente es interesante es cómo lo van a hacer y cómo lo ejecutan. En mi opinión los gobernantes llegan, en su gran mayoría, con ganas de trascender. Ya después la política y las dificultades materiales provocan que las buenas ideas se frustren o no se realicen o que su idea no sea compartida por la mayoría. Pero también es cierto que muchos gobernantes rodeados de una corte de aduladores lleguen a creer que sólo sus ideas pueden hacer mejorar el entorno, lo que no es necesariamente cierto. Además de que en sitios como esta noble y leal se están creando movimientos sociales que parece oponerse a todo, si se hace algo se oponen a que se haga y si no se hace se quejan de inacción. En mi opinión debe escucharse a los que se oponen, valorar el por qué lo hacen y actuar en consecuencia. Por mencionar un tema, las autoridades municipales consideran que es conveniente un cambio en los criterios constructivos ya que antes se pensó en un desarrollo horizontal de la ciudad y ahora creen que sería conveniente un desarrollo vertical, con edificios altos. En sí ambos conceptos no son ni buenos ni malos, la ciudad horizontal crea dificultades particulares como las distancias y el casi inevitable uso del automóvil, con todas las desventajas de costo y contaminación que reflejan, además de que el desarrollo va delante de los servicios que deben prestarse. La ciudad vertical sería más práctica para desarrollar en un baldío aunque tendría que pensarse en la convivencia de los que la habitan y tendría ventajas en el transporte y los servicios. Eso sería si no existiera la ciudad, pero el problema es que la ciudad ya está delineada y eso provocará que la autoridad tenga que manejar muy inteligentemente la transformación. Por eso deberá enfrentarse a problemas aparentemente nimios, por ejemplo hace algún ti empo “alguien” pensó que había que proteger el entorno constructivo y las fincas que tuvieran un valor histórico o arquitectónico, contrataron a un grupo de personas que a su gusto fue señalando cuáles, a su juicio, tenían ese tipo de valor, eso provocó que prácticamente todo el centro está catalogado y no pueda modificarse o cuando menos eso hicieron creer a los propietarios, los que hasta ahora el único beneficio que han tenido por esa designación fue una carta laudatoria del ingeniero Coll cuando fue alcalde, la consecuencia ha sido que muchos han dejado de dar mantenimiento a las fincas, si no peores acciones, para ver si se caen y entonces poder hacer algo con su propiedad y así se van a caer fincas valiosas junto con otras no valiosas, pero igual de caídas. Debe darse una solución a ese problema, nos debemos cuestionar si los edificios que van a construir tienen los servicios elementales y que éstos no afectarán a los actuales vecinos, entre ellos, el estacionamiento. Se dice que queremos una Guadalajara verde, sin embargo, todos queremos tener árboles y no tener que barrer las hojas, es muy difícil que lo logremos si seguimos teniendo como devastadores a Parques y Jardines y a la CFE. Su servidor plantó hace 35 años varios fresnos, me asesoré respecto a cómo hacer que las raíces no molestaran las banquetas, crecieron muy bien y permitan que no diga dónde planté tres de ellos que aún viven, porque el otro no tuvo la misma suerte, estaba en Libertad y Colonias, ahí, donde hicieron un parque que quedó muy bien, y el árbol lucía muy bien, estaba sano y no afectaba ni cables ni banquetas. Pues hace un par de meses a alguien de Parques y Jardines no le gustó un fresno tan bonito y lo cortaron, cuando todavía estaba el troncón consulté a un experto acerca de si tenía alguna enfermedad visible, diciéndome que no, que se veía perfectamente sano, días después quitaron el troncón y pusieron un pequeño Tabachín que tal vez dentro de 20 años esté bonito, pregunté a los vecinos si algu no se había quejado del árbol, y ninguno lo había hecho, esa es mi experiencia respecto de Guadalajara verde y creo que conmigo habrá cientos de ciudadanos que hayan hecho lo mismo, nada más por el hecho de que aquí nos tocó vivir y por esta causa me parece difícil creer que la autoridad tiene algún interés más allá del mediático en una Guadalajara arbolada, si bien es cierto que hay lugares como Federalismo donde se ven plantaciones de lo que supongo serán pequeños árboles. Ciertamente no hay soluciones fáciles, pero si las autoridades de verdad quieren una ciudad verde deberán cuando menos amonestar, ya que creo que no pueden hacer más a los de Parques y Jardines, sin duda el máximo enemigo de la ciudad verde que ellos y nadie más son los causantes de la depredación en la ciudad, y como no los pueden correr pues mándenlos a que cuiden el hule que se llevaron al Metropolitano y ya murió. CARLOS ENRIGUE / Abogado. Correo electrónico: ayerdeciamos@hotmail.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones