Jueves, 30 de Octubre 2025

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Aprender a vivir en crisis

Por: EL INFORMADOR


Son muchas las personas que afirman que toda su vida la han vivido en crisis, que ya aprendieron a vivir con ella. Que no les extraña lo que está sucediendo. Simplemente pasa, es un evento más en la vida. Las cosas van y vienen, el dinero se tiene hoy y mañana se debe todo.

Los que han aprendido de las crisis ya saben cómo afrontarla, lo hacen sin Miedo. En cambio los que se creen fuertes, pero que en el fondo tienen desconfianza, seguramente tendrán que aprender a no sufrir, vivir de simulaciones y máscaras.

Los que han depositado su bienestar en el dinero, seguramente están teniendo miedo de perderlo. Los que han puesto su felicidad en un empleo, también temen perderlo.

Por eso una de las lecciones más importantes que recibimos de las crisis, es a no poner nuestra confianza en el dinero, ni nuestra felicidad en el trabajo.

¿Entonces en qué hemos de confiar?

Principalmente en ti mismo. Es cuando confirmamos que no tenemos nada seguro más que nosotros mismos. Lo que está bajo nuestro dominio y control. Así, nos damos cuanta de lo pequeño y frágiles que somos.

Los que padecen de soberbia, en cambio, no les importa nada, más que rescatar su dinero, su poder y su orgullo. Desde luego se comienzan a angustiar y la ansiedad hace estragos en su vida diaria. En su mente, la crisis los pone en un serio peligro.

El miedo acaba con las personas, porque se le pierde amor a la vida.

Se pierde el aprecio a lo más sencillo y simple de lo cotidiano.

Ya no se disfruta lo que se tiene, sino que se vive atemorizado por lo que se pueda perder. Dejar de tener se convierte en una terrible sombra que los persigue hasta en la almohada. Ya no los deja dormir en paz. Se pierde la tranquilidad, ya no se goza de la vida. Hasta la sonrisa se ha dejado a un lado.

Por eso hemos de confiar siempre en nosotros mismos y valorar la vida, lo que sí tenemos. Abrazar el encanto de la familia, la salud y la libertad.

El gesto más importante que debemos de afirmar ante las crisis, es nuestra capacidad de vivir sin los bienes materiales y rescatar el verdadero valor que tiene el amor.

Si las crisis son económicas, morales, emocionales o sociales, debemos de estar firmes en lo que somos. Atentos a la convicción de que siempre después de la tormenta viene la calma. A nunca perder la esperanza de tiempos mejores. De mantener viva la fe.

Las noches pesadas y tortuosas algún día verán el resplandecer de un sol brillante.

Vivir en crisis es tener el valor de seguir nuestro camino, con un auténtico espíritu de lucha.

Eso es lo que le debemos enseñar a nuestros hijos. A tener confianza en sí mismos para enfrentar las adversidades y a poner nuestro esfuerzo en lo único que sí trasciende: el amor.

GUILLERMO DELLAMARY / Filósofo y psicólogo.

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