| Aparentar ante las elecciones Por: EL INFORMADOR 9 de enero de 2009 - 23:00 hs Opiniones generalizadas de varios columnistas y algunos académicos especialistas en el tema, coinciden al calificar el plan anticrisis presentado por el Gobierno federal, como “electorero”. Más bien creo que se encuadra dentro de la eterna simulación que algunos políticos creen que es el arte del buen gobierno. Durante todo 2008 se estuvo aumentando cada mes el costo de la gasolina, de tal manera que tuvo 35 alzas consecutivas durante siete meses, ahora cuesta un peso más que hace un año. Una vez conseguido el aumento que tenían planeado, ahora sí se detienen los aumentos a la gasolina. La real medida económica sería que le rebajaran por lo menos el aumento del peso. En cambio lo presentan como un beneficio. Hablan de reducción de 10% el precio del gas LP. El precio del diesel que hace estragos en distintos sectores productivos, no entra en el “acuerdo”, de tal modo que se mantendrá el alza. La gasolina magna es más cara que en Estados Unidos, así que, insisto, aún congelando su precio, Petróleos Mexicanos (Pemex) obtendría una ganancia en la reventa. Cuando se disparó a más de cuatro dólares por galón en Estados Unidos, comenzó a perder dinero y la solución consistió en castigar el bolsillo de los consumidores, como si los sueldos fueran iguales. Con crisis y todo, allá siguen siendo 10 veces más altos. Sin embargo, el daño ya está hecho y es irreversible. Los gasolinazos dispararon la inflación en 2008; el Banco de México la estimaba en 3% anual, se salió de control y se fue a más del doble. (Ésa es la estadística oficial, ustedes y yo sabemos que a la hora de pagar la cuenta en el súper, la cajera nos cobra la real). La devaluación de la moneda vino a agravar las circunstancias. Lo anterior combinado logró minar ahorros y pensiones, anularon el aumento —de por sí ridículo— al salario mínimo y han llevado a la quiebra a centenares de negocios pequeños y medianos, y al desempleo a millares de jefes de familia. Tenemos que ver el acuerdo de Calderón con realismo: es muy bueno, hay que reconocerlo, en cuanto evitará nuevos incrementos en lo que resta del año, pero tardó demasiado tiempo, dejó muchas economías decapitadas. Por otra parte, los programas de obra pública en los que la clase gobernante tiene un gran déficit, su impulso se va deteniendo, reservándose hasta el año electoral, o sea éste, en el que sí habrá obra pública y ¿la falta de empleo de los dos años anteriores? Que por cierto, y en opinión de los expertos con los que coincido, la obra pública debería ser mejor enfocada hacia al desarrollo de ciudades medias, por ejemplo Ameca, Sayula, Cocula, con un tren rápido que las comunique. Deberían existir inversiones en ciencia y tecnología, así como en programas culturales, y dejar de lado la incondicional colaboración que ejercen con los especuladores de terrenos que les dejan ganancias ilícitas a ambas partes. MARTHA GONZÁLEZ ESCOBAR / Divulgadora científica. UdeG. Correo electrónico: marthaggonzalez@yahoo.com.mx Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones