Jueves, 13 de Noviembre 2025

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“¡Aguas...!”

Por: EL INFORMADOR

Eso, literalmente —“¡Aguas...!”—, en tono admonitorio, de advertencia apremiante ante una amenaza inminente, hubiera dicho Pedro Arrojo Agudo, la semana pasada que estuvo aquí, participando en el II Encuentro Internacional de Organizaciones Ciudadanas por el Agua... si fuera mexicano. Pero como es español, su tono, al aludir al proyecto de Arcediano como solución, a mediano plazo, al problema de abastecer de agua a la creciente y cada vez más sedienta Zona Metropolitana de Guadalajara, fue diferente: “Si todavía están a tiempo —dijo—, creo que sería bueno revisarlo, y estoy seguro que ustedes tienen alternativas más razonables”.

—II—

Cuando recibió, hace cinco años, el Premio Goldman (“el Nobel ambientalista”, lo llaman), Arrojo Agudo, actual presidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua de la Universidad de Zaragoza, en España, llamó al agua “el alma azul de este planeta”. En esa ocasión hizo un llamado que ha reiterado sistemáticamente en cuantos foros ha participado: “Luchar por la salud de ríos y mares —sostiene— es luchar por una vida digna para la gente que vive y vivirá en este planeta”.

El científico y ambientalista expresó abiertamente su reticencia hacia el proyecto de Arcediano. Se atrevió a calificar, con todas sus letras, de “irracionalidad” la morrocotuda genialidad tapatía de llevar al fondo de la barranca de Huentitán las aguas del Río Verde, la portentosa ocurrencia de construir en ese sitio una presa —que costaría unos cuantos miles de millones de dólares— para depositar, en un subsuelo contaminado con metales pesados, tóxicos, millones de metros cúbicos de agua (alguien ha dicho que “es como pretender construir un aljibe donde antes había una fosa séptica”) que a continuación habría que potabilizar (o morir en el intento) y bombear 580 metros para distribuirla en seguida a los millones de habitantes de la mancha urbana.

—III—

Textualmente, Arrojo Agudo disparó, a guisa de colofón, este comentario: “Nunca vi nada parecido..., y vaya que he visto muchas brutalidades”.

Se impone aclarar que Arrojo no es tapatío. Vaya: ni siquiera vive en Guadalajara. En consecuencia, no piensa como tapatío. Se limita a pensar como el común de los mortales... (Pobre: algún pecado horrible habrá cometido en su vida anterior).

JAIME GARCÍA ELÍAS / Periodista y conductor radiofónico.

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