| Agenda de la cultura Por: EL INFORMADOR 26 de diciembre de 2009 - 23:00 hs TEMPUS FUGIT: Al aparecer esta columna se estará cumpliendo un año más de emplear este espacio semanal para quejarme o refunfuñar en público, para desempolvar recuerdos, para dar a conocer facetas de mi autopatografía, o sea, referencias a mis achaques físicos y mentales; para decir melolengadas sobre lo que otros, más lúcidos, publican en libros o revistas; o simplemente para llenar este espacio divagando sobre cualquier cosa, pues como dijese Jardiel Poncela, cuando no se tiene nada sobre qué escribir, sentándose a hacerlo, sale algo. Así pues, “velis nolis”, con ésta, añado otras 51 colaboraciones más al aluvión de textos que he venido entregando durante décadas a las prensas de esta bendita casa editorial. INCREDIBILE CRÉDITUM: Y en efecto, mirando hacia atrás, desde la atalaya de este año que ya clava el pico, me resulta difícil de creer que haya transcurrido tantísimo tiempo de andar yo aquí meneando la pluma en diferentes secciones y páginas. ¿Cómo ha sido posible permanecer y seguir durante tan largo espacio? La respuesta es simple: resistiendo. Todo se ha debido a una conjunción de voluntades, la propia y las ajenas; al enconchamiento para soportar iniquidades, zurriagazos y contumelias; así como a una buena dosis de suerte, que hasta ahora y pese a la avanzada edad, no me ha hecho perder el paso, ni los tornillos del cerebelo. PASARON LOS AÑOS: Escribiendo y persistiendo transcurrieron aquí aquellos años de mi juventud en que soñaba con alcanzar altas metas que jamás cruzaría; luego se gastaron también las décadas de madurez, cuando todo era indignación y soberbia, creyendo que sabía y que mis conocimientos no eran comprendidos ni recompensados justamente; y así, hasta llegar a estos tiempos de decadencia, con las desilusiones propias de la ancianidad, reparando en que nada de lo obtenido posee duración ni eficacia, y lo único que realmente vale oro hoy, es amanecer vivo y respirando; como atinadamente escribiese el vate Rilke: “Respirar. ¡Qué invisible y bello poema!” ¿CUÁNTO TIEMPO MÁS? Sabrá Dios. Sobre mi cabeza pende la espada de Demóstenes de un fino hilo que, en cualquier momento puede reventarse por lo más delgado y enviarme a la valetudinaria inactividad de la chochez o condenarme al eterno silencio. Mas por lo pronto, creo justo y necesario tomarme un merecido descanso, de tal manera que esta columna dominical se publicará hasta el próximo 3 de enero de año entrante. JOSÉ LUIS MEZA INDA / Escritor. Correo electrónico: meza_inda@hotmail.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones