Domingo, 02 de Noviembre 2025

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Por: EL INFORMADOR


VITA BREVIS: Dándose aires de filosófica ecuanimidad, mi maestro Quevedo cerraba uno de sus inmortales sonetos, aquél que lleva el heracliteano título “De la vida siempre breve y fugitiva”, con este impávido terceto: “Breve suspiro, y último, y amargo, / es la muerte forzosa y heredada; / mas si es ley, y no pena, ¿qué me aflijo?”. Claro, lo ideal sería no acojonarse ante ese hecho al cual todos nacemos destinados y para el que cabría estarse uno preparando, sobre todo en la medida que los años se han escurrido entre los dedos y hemos alcanzado la dolorosa edad de la declinación, ruina y caída. Sin embargo, como es el caso de este servidor, a mí me aflige.

TRISTÍSSIMA MORS: Porque ver ya tan cercano ese obscuro e ineludible trance, por más que Epicuro me señale que no hay por qué mortificarse, que al cabo cuando llegue ya no estaré ahí, me repugna naturalmente, sobre todo por la incertidumbre de ignorar cómo será el tránsito, si súbito o dolorosamente prolongado, si desesperado o tranquilo, si en plena consciencia o fuera de mí, o si incluso tendré el valor de elegir la hora. Me duele también pensar que dejaré para siempre tibios afectos cercanos, que jamás volveré a disfrutar de ninguna bondad de la creación o de las obras del ingenio humano; que no veré ya más los asombrosos avances de la ciencia, no gozaré de otra puesta de Sol, del mar, de ningún ameno paisaje, de los “reallity shows” de la tele, ni los Grandes Espectáculos patrocinados por nuestro Gobierno. Es duro de verdad.

VANITAS VANITATUM: Aunque también, si miro las cosas al envés, quizás no sería tan amargo apartarse de este mundo donde prevalece ahora tanta humana estupidez, crueldad, avaricia, soberbia y corrupción; donde abunda tanta porquería, contaminación y destrucción que lo hacen inhabitable; donde, con increíble saña e impunidad, los criminales, malhechores, políticos viejos y del cambio, demagogos y demás fauna nociva destrozan vidas, engañan, abusan y causan tanto dolor a sus congéneres para obtener provecho personal. Al contemplar pues éstas y otras tamañas desgracias en constante aumento, como digo, a lo mejor ya no parezca tan amarga la partida, e inclusive, pueda que llegue un día en que la pueda juzgar deseable. Ya veremos, yo les aviso.

JOSÉ LUIS MEZA INDA / Escritor.
Correo electrónico: meza_inda@hotmail.com

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