| Agenda Metropolitana Por: EL INFORMADOR 27 de julio de 2009 - 23:00 hs Cada vez que estamos por estrenar autoridades municipales, vuelven los anuncios y las promesas de que se atenderán los problemas de la ciudad con un frente común formado entre los mandos recién ungidos. Prometen atender los asuntos importantes antes de que las urgencias y los compromisos los distraigan. El discurso de la ciudad metropolitana aparece cada tres años, ya sea en su versión de consejo, instituto, ley, asociación intermunicipal, fondo, o lo que fuera la ocurrencia y novedad de moda. La verdad es que aquí poco se sabe y menos se hace de los asuntos metropolitanos. En el mejor de los casos, se contribuye cada vez más a las buenas intenciones que tapizan el camino hacía el infierno. Los principales problemas que sufrimos en nuestra ciudad metropolitana tienen un origen común: son consecuencia del crecimiento urbano desordenado. Ha llegado a tal caos, que las autoridades son incapaces de influir positivamente en el tan corto plazo que tienen disponible para actuar entre huecos y excesos institucionales (agravándose por la poca experiencia con la que llegan al poder). Como resultado, la ciudad engorda más rápidamente que la aptitud gubernamental de tomar las riendas sin agregarle al desbarajuste con inexpertas decisiones. Ejemplos abundan, con todo lo que implican: el Macrobús es el resultado de abandonar el proyecto de Tren Ligero, la Presa de Arcediano es la renuncia al manejo sustentable del Lago de Chapala, nuestra multitud de escuelas “patito” se debe al infructuoso sistema educativo, etc. La excusa es siempre la misma: escasez de recursos, de agallas y de materia gris. Aquí ya casi somos cinco millones de habitantes. Urge que trascendamos las limitaciones de nuestro actual régimen ineficaz. Nos urge entender que “ciudad” no es lo mismo que “municipio”, ni que cuatro u ocho cabezas munícipes (cada una con su propio proyecto trienal) son mejor que una. Los principios básicos de la ciencia administrativa destacan el imperativo de unidad de mando y unidad de dirección como condición primordial. Ningún barco funciona bien con varios capitanes, cuanto más si éstos buscan llegar a puertos distintos. Donde hay muchos planes maestros no hay ninguno, y la perspectiva hacía el futuro está dada por la mirada hacia el pasado: significa saber de dónde se viene para saber a dónde se quiere ir. Lo que necesitamos es algo que nuestra Constitución no nos admite: una “Alcaldía Mayor”, cuya autoridad abarque todo el territorio metropolitano, incluyendo su región de influencia inmediata. Necesitamos un sistema de gobierno general cuya base y talento de administración pública no sea mermada y torcida cada tres años. Necesitamos un sistema de gestión pública eficaz que no repita ineficientemente las mismas funciones truncas y desarticuladas en los municipios separados. Sinergia es el concepto clave. Las propuestas retóricas son insuficientes para recuperarnos del tiempo perdido. La solución requerida es radical: como a la mala hierba, hay que llegarle a la raíz. Si no actualizamos nuestro marco institucional metropolitano, nuestra “Visión de Ciudad” nos mantendrá en la fragmentación de feudos municipales, esperando que surja cada tres años la fantasía de una nueva generación de políticos y administradores públicos capaces de reparar el pasado rescatando lo valioso, innovando lo propicio y acordando lo benéfico. “Nada es más poderoso que una idea cuyo tiempo ha llegado”. A la frase del sabio francés Víctor Hugo le podríamos añadir un complemento jalisciense: ni nada más desgastador que una necedad inoportuna incansablemente remachada. NORBERTO ÁLVAREZ ROMO / Presidente de Ecometrópolis, A.C. Correo electrónico: nar@megared.net.mx Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones