| AGRICULTURA Y GANADERÍA Por: EL INFORMADOR 11 de julio de 2009 - 23:00 hs Suelos y el factor fisiográfico y edáfico Entrando en materia del tema, debemos enfatizar, o hacer hincapié, en el factor reacción del suelo, mismo del que hablamos en la colaboración próxima pasada (5 de julio 2009). El pH pues se modifica constantemente en función a las condiciones de desarrollo radicular del vegetal bajo cultivo, a las condiciones climáticas internas del suelo, a la cantidad aportada de los fertilizantes, su dosificación y repeticiones durante un determinado ciclo. Por otro lado, el movimiento microbiano suscitado con la presencia en constante de la materia orgánica, de la cual se espera una degradación de las condiciones óptimas debido a la oxidación y reducción expresada como sistema REDOX. Los microclimas que ofrecen un hábitat comunitario influyen y mucho, para el establecimiento normal de una entidad vegetal. Orígenes Se tiene el conocimiento de la procedencia geológica manifiesta en los diversos tipos de suelo; aunque no se debe olvidar los suelos de sedimento. En la presente colaboración de esta dominical página vamos a expresarnos con los factores fisiográficos y edáficos, tal como lo enuncia el título. Factores fisiográficos Son aquellos introducidos por la estructura y modificaciones de la superficie terrestre, es decir, por los rasgos topográficos de elevación y declive, por los procesos de sedimentación de limo y erosión y, consecuentemente, por la geología local. Los cambios fisiográficos comprenden pues el desplazamiento de arena o polvo por el viento, que, a veces, alcanzan grandes proporciones. El relieve topográfico produce un marcado efecto sobre los climas locales. Por supuesto que tienen climas diferentes las cumbres y las vertientes, los valles estrechos y las llanuras abiertas y extensas. En altitudes elevadas, las temperaturas del suelo y del aire son más bajas y usualmente mayor la exposición a los vientos y a otros factores. Con la altitud disminuye la presión atmosférica y se incrementa la radiación térmica. En los climas áridos (y en Jalisco los tenemos para el lado norte y noreste), pueden ser muy importantes los efectos fisiográficos. Puede haber llanuras próximas al nivel del mar, muy improductivas, y pendientes y bosques de laderas montañosas fértiles. En alturas muy elevadas se pueden presentar, de nuevo, zonas improductivas con muy baja humedad y exposición extrema. La topografía de una región puede ejercer un efecto agudo sobre las condiciones climáticas en un lugar distante de ella. Por ejemplo las cordilleras y las sierras, pueden ocasionar una considerable precipitación local en una de las vertientes y, a causa de ello, unas condiciones mucho máss secas en el lado opuesto. Las laderas a ambos lados de las lagunas de Zacoalco y Sayula en Jalisco son un ejemplo; a ello, y en gran parte, se debe la calidad de la pitaya y, en siembras de maíz una precoz maduración. La orientación es causa de otro efecto fisiográfico. Hacia el norte por ejemplo, y en la misma latitud, las pendientes situadas en el lado norte tienden a ser más húmedas que las del lado sur. En las regiones montañosas, la vegetación puede ser completamente distinta en cada uno de los dos lados de un valle profundo o de una escarpada montaña, a causa de las diferencias microclimáticas. Ejemplo de ello es Tapalpa y Chiquilistlán; ambos divididos por una “costilla montañosa”. Las vertientes del lado oeste (Chiquilistlán pues) son acusadamente más calientes y secas que las del lado este (Tapalpa), debido al calor del sol después de medio día. La dirección de la pendiente es, por consiguiente, de importancia en la localización de lugares para el establecimiento de huertos de frutales incluyendo los caducifolios, a causa de su influencia sobre la temperatura en primavera-verano. La pendiente es por supuesto un determinante principal del grado de erosión, siendo esto sin embargo un fenómeno geológico universal. Siempre que hay pendiente se produce un desplazamiento descendente de material. ¡Ojo! Si el movimiento es muy lento, el efecto perjudicial puede ser pequeño, y poco marcados los cambios en el micromedio. Un ejemplo de ello lo tenemos cuando se abre un terreno a la producción de frutales, y que dicho terreno ha permanecido “enmontado” por varios años y sin embargo, la caída de hojas de las especies vegetales que lo pueblan, representa una ventaja en cuanto a la retención del empuje laminar de la lluvia; de los vientos aquí no nos preocupamos, ya que las especies rústicas representan barreras constantes “rompevientos”. Sin embargo, la erosión acelerada, que excede a aquella que permite el mantenimiento del perfil, es altamente destructiva; por ello debemos pensar en el diseño de “bancos”, “lomillos” y cierto tipo que represente una terraza. El grado de la pendiente, la naturaleza de la roca subyacente, el tipo de suelo y la clase y frecuencia de las fuertes lluvias y vientos, son las causas principales que determinan la intensidad de la erosión. Eol fenómeno y qué hacer A este fenómeno ha contribuido el hombre, de manera muy fundamental, mediante la tala de bosques, el cultivo de laderas escarpadas (nuestros tradicionales y destructivos coamiles o ecuaros) y otras acciones, sobre la topografía irregular, que favorecen las pérdidas de suelo. Donde la topografía es relativamente plana, es de esperarse un tipo uniforme de vegetación. Esto constituye naturalmente, una evidente ventaja para el cultivo puesto que, en las áreas planas, se pueden utilizar ventajosamente los equipos mecanizados. En una mención comparativa hemos de mencionar que gran parte de la producción mundial de cereales es obtenida en las grandes extensiones de planicies y llanuras aluviales. Escasas regiones o zonas de estas características tenemos nosotros en Jalisco. Es impensable pues que podamos compararnos con las características en las Pampas Argentinas, las llanuras que se extienden a través de Francia, y hacia el oeste hasta Rusia septentrional, así como las de Hungría, Rusia meridional, Delta del Nilo y las aluviales de la India y China ¿Somos maiceros competitivos a nivel internacional?. Las áreas planas tienen también sus desventajas: en regiones de topografía cuyas condiciones climáticas no son “maduras”, es decir no se han trabajado los suelos en una constante que permita la convergencia ecológica. En tal caso el drenaje puede ser pobre y dar lugar, en las ligeras depresiones existentes, a la formación de charcos y lagunas. Podemos decir o considerar que las topografías cultivadas periódicamente en las que existen cauces que faciliten el drenaje, las corrientes de agua están bordeadas por llanuras de aluvión en las que se desarrolla un vegetación exigente respecto de la humedad, pero no siempre apropiadas para toda clase de cultivos. Esto lo tenemos en los llanos fértiles de Zapotitlán (El Zapote), y Huejotitán, rumbo a Jocotepec. En los campos llanos el agua puede llevar consigo materiales a las capas de terreno más profundas, donde se forma un estrato arcilloso duro que, a veces, resulta impenetrable para las raíces vegetales, los pequeños animales y el agua. Bajo condiciones muy desfavorables de drenaje, la aireación es pobre y, a causa de ello, lenta la descomposición de la materia orgánica, produciéndose una acumulación de humus. La falta de oxígeno y la acumulación de dióxido de carbono y otras sustancias tóxicas actúan como factores limitantes para el crecimiento vegetal. Sin embargo, bien drenados los suelos húmedos y de las tierras que alguna vez fueron pantanos se pueden convertir aunque lentamente, en fértiles para la producción de cosechas. Equipos y trabajos agronómicos Cuando al agricultor se le presentan algunos casos, o bien, sus tierras de cultivo presentan condiciones como las que llevamos expresadas, es tiempo de pensar en el uso adecuado de los implementos adecuados. Por ejemplo la utilización de subsueladores sencillos o dobles según el caballaje de potencia del tractor; con la labor de subsueleo penetrado hasta los 80 cm inclusive y, manejado en líneas paralelas a 10 mts, se logran las condiciones propias que determinan extraer reservas de nutrición así como obtener condiciones de textura. No sucede lo mismo si únicamente utilizamos ganchos; éstos no dan la profundidad requerida. También es de consideración utilizar alternadamente los arados de reja y los de disco; ambos cumplen funciones diferentes. Mientras que los primeros no dispersan la flora microbiana, los arados de disco sí lo hacen; y para lograr reunir nuevamente la flora microbiana o microorganismos dispersados por el trabajo del disco lleva tiempo, y por tanto el ciclo vegetativo del cultivo puede retardarse. Es pues conveniente que, igualmente el equipo de rastra se defina: se puede usar la de tres puntos o, mejor ¿la telescópica? Esta pregunta se la debe hacer el agricultor a la hora de decidir la inversión y en función de la espera de alta rentabilidad. Los equipos en estado deficiente de trabajo propician que el laboreo, a más de deficiente sea caro, porque algunas veces hay que dar más pasos de rastra para lograr el rompimiento del terrón. A todas luces es conveniente que en los cultivos de maíz y sorgo al levantarse la cosecha se haga el trabajo de roturación y se deje el suelo abierto a las condiciones ecológicas que han de “madurar” el suelo agrícola. Como al suelo lo debemos de tratar como a “la niña de nuestros ojos”, dejamos para próximas colaboraciones el tema. ROBERTO SIERRA B. / Ingeniero agrónomo, asesor y consultor. Correo electrónico: ing.sierra@yahoo.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones