| A los años, algunas verdades, muchas lecciones Por: EL INFORMADOR 7 de julio de 2008 - 23:00 hs Se está llevando a cabo en medios periodísticos un interesante análisis sobre lo ocurrido en México desde 1988. Un trayecto que para muchos es incomprensible y que para más ha resultado en la cancelación de la responsabilidad social del Estado, luego de sus derechos a la seguridad social que, a través de esa responsabilidad cumplida, tenía la ciudadanía. Este periodo es, sin duda, una parte de la historia mexicana que ha tenido desde enormes logros, como ha sido la participación ciudadana en la construcción de la democracia, hasta grandes fracasos, como ha representado el papel de algunos actores políticos, tomadores de decisiones que han privilegiado lo particular por encima de lo público. En esta ocasión, Porfirio Muñoz Ledo, claro y contundente en sus juicios, expone la sucesión de hechos que han llevado a este país a una de las situaciones más complejas y difíciles que haya enfrentado en las últimas décadas. Señala al movimiento de 1988, como el comienzo de la transición política. Sin embargo, esta transición, expresa Muñoz Ledo, se vio truncada por los resultados oficiales de la elección de 88, pero más aún, porque los tecnócratas se introdujeron en todos los niveles de Gobierno, empezando por la Presidencia de la República. Señala: “Luis Echeverría Álvarez fue el último de los miembros formados por la clase política mexicana…” . A esta frase, le sigue una evidencia más contundente que compara a los políticos con los actuales tecnócratas. A Rodrigo Gómez, quien fuera director del Banco de México, le pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre los políticos de entonces y los financieros?; Gómez, sin tapujos, responde: “Los políticos nos respetaban mucho porque querían finanzas sanas, pero nosotros respetábamos a los políticos…”. Clara imagen de los faltantes actuales; punzante ironía que deja al descubierto cómo en la pérdida del oficio político se ha perdido desde respeto hasta el proyecto de nación. Muñoz Ledo, señala lo mejor del 88: “La esperanza de la gente; maravilloso”. Y, lo peor de esas elecciones: “La defraudación de esa esperanza. No se dieron cuenta algunos dirigentes de este lado, que la gente, sobre todo en el campo, había roto no sólo políticamente, más que eso: económica, antropológicamente. Habían decidido jugársela. (…) Cuando salieron se la estaban jugando y los dirigentes de este lado no se la jugaron. Eso fue lo peor del 88”. Otra de las voces en este análisis del 88, es la de Don Luis H. Álvarez, personalidad distinguida del Partido de Acción Nacional que, sobre este mismo momento, señala: “ (…) ciertamente el 88 incide definitivamente en el proceso de transición que eventualmente nos ha llevado a una democracia”. Y, si la historia es maestra, las lecciones que se pueden tener de este trayecto político, social y económico del país, son enormes. Para quienes sepan aprender, esta es la oportunidad; para quienes quieran abundar en la profundidad de estas lecciones será el acercamiento con ese México hoy lastimado, polarizado y cada vez más atizado por los erráticos manejos de una política tecnocrática neoliberal y no siempre limpia. LOURDES BUENO / Investigadora de la UdeG. Correo electrónico: lourdesbueno03@yahoo.com.mx Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones