| — ¿Y el hartazgo, ’apá...? Por: EL INFORMADOR 29 de julio de 2009 - 23:00 hs Las promesas de campaña de los políticos se parecen a las marchas de protesta —impulsadas por el motivo que se quiera— de los ciudadanos en que, salvo excepciones, el entusiasmo que las inspira es tan efímero como la espuma del choco-milk. —II— Botón de muestra: mientras en todo el mundo, en casi todos los niveles, la tónica de gobiernos y empresas es de austeridad, hay algo, en México, que, en plena crisis, vive en la opulencia; como quien ve llover a través del ventanal y no se moja, bajo techo, con bata y pantuflas, en una confortable casa de campo en medio de la tempestad: los partidos políticos. ¿Quién recuerda ya las consignas que se corearon en las “marchas del hartazgo” que se realizaron aquí, allá y acullá antes de las elecciones?... De los asistentes, tal vez algunos; de los destinatarios de los mensajes, probablemente ninguno. Entre los motivos del “hartazgo” que se explicitaron entonces, destacaba la ineficiencia de los gobernantes; su voracidad; su proclividad a la corrupción; su afán por anteponer a esa entelequia que llaman “bien común”, los intereses personales y de grupo. Se insistía en que los candidatos a cargos de elección, en congruencia con la representatividad que recibirían en las urnas, recogieran las inquietudes populares: el enojo por la obesidad —y la consiguiente pachorra crónica— del aparato burocrático; el malestar porque sistemáticamente se sacrificaran prioridades —seguridad, salud, educación, servicios...— en aras de las prerrogativas de la burocracia dorada, insultantes para el pueblo y particularmente para los millones de condenados a la pobreza extrema que viven (es un decir...) en este país; la brutal desproporción entre el alto costo de las cámaras de diputados y senadores y el raquítico beneficio que reportan; el dispendio escandaloso de recursos públicos antes de las elecciones; lo oneroso —e inútil— que resultan los partidos políticos, especialmente durante los tiempos no electorales..., y un largo, larguísimo etcétera. —III— Un beneficio, al menos, resultó del abstencionismo y de los votos nulos en las recientes elecciones: la pérdida de prerrogativas de partidos “de temporal”, que nunca significaron una auténtica opción para los electores. En cualquier caso, el incremento de 10% en sus percepciones que tendrán los grandes zánganos de la política, avala la sabiduría de las abuelas: “¡Qué fácil se gasta el dinero cuando no cuesta trabajo ganarlo...!”. ENTRE VERAS Y BROMAS JAIME GARCÍA ELÍAS Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones