Lunes, 17 de Noviembre 2025

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— Palos de ciego

Por: EL INFORMADOR

ENTRE VERAS Y BROMAS                  (Lunes 12-V-08).

 

JAIME GARCÍA ELÍAS

 



Después del enésimo niño ahogado (19 víctimas fatales de percances en que participa el transporte público, según las cifras oficiales, en lo que va del año; 22, según las cuentas que llevan los medios), las autoridades decidieron tapar el pozo...

—II—

De la reunión de emergencia convocada para el jueves pasado en la Secretaría de Vialidad —por supuesto, “por instrucciones del señor gobernador” que no tuvo necesidad de que la lista de víctimas llegara al centenar para sensibilizarse con respecto al problema—, la nota dominante fue la draconiana determinación de que “a todas las unidades que participen en accidentes con víctimas mortales, donde la responsabilidad sea de los conductores, se les iniciará un procedimiento de suspensión o revocación de concesiones”.

La resolución —el proverbial “palo de ciego”— se antoja tan “lógica” como sería sancionar las muertes por error o negligencia médica, con la clausura de los quirófanos... o, de plano, con la demolición de los hospitales en que los pacientes sean atendidos. La medida es una confesión, no por tácita menos escandalosa, de la inoperancia de la legislación, de la ineptitud de la autoridad para buscar soluciones viables, y de su incapacidad para revertir la anarquía con que opera, de manera sistemática, el transporte público.

Las reglas del juego en materia de rutas, horarios de trabajo, sistemas de pago a los conductores, comportamiento de estos últimos con respecto a los pasajeros (cortesía, respeto, moderación en la manera de manejar, conciencia de que transportan personas y no calabazas, acatamiento a límites de velocidad, sujeción a las rutas, respeto a las paradas oficiales, consideraciones a los demás automovilistas, etc.), no la fija la supuesta autoridad, sino las propias empresas camioneras. Como en los pomposa e imaginativamente llamados “centros de readaptación social”, la ley suprema es el auto-gobierno, laxo y permisivo por su propia naturaleza.

—III—

Ya lo veremos: la cifra de las víctimas del transporte público seguirá creciendo. El papel en que se publicitaron, el viernes pasado, las “enérgicas” medidas anunciadas por la autoridad sólo servirá, a la vuelta de unos cuantos días, para hacer cucuruchos y envolver cuartos de kilos de lentejas en los estanquillos... en el mejor de los casos.

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