Lunes, 27 de Octubre 2025
México | Raúl Vera, Miguel Concha y Alejandro Solalinde

Tres curas defienden causas que incomodan al Gobierno

Participaron en la Marcha por la Paz, han criticado a los jerarcas católicos, enfrentado a la autoridad y han recibido amenazas

Por: SUN

El padre Pedro Pantoja afirma que con las historias narradas por los ilegales se puede iniciar una investigación. NTX  /

El padre Pedro Pantoja afirma que con las historias narradas por los ilegales se puede iniciar una investigación. NTX /

CIUDAD DE MÉXICO (04/JUL/2011).- Los tres religiosos participaron en la Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad convocada por el poeta Javier Sicilia, quien el pasado 28 de marzo se enteró que su hijo había sido asesinado por gente presuntamente ligada al crimen organizado.

Raúl Vera López, obispo de la Diócesis de Saltillo; Miguel Concha Malo, director general del Centro de Derechos Humanos “Fray Francisco de Vitoria”, y Alejandro Solalinde, quien comanda los trabajos de la Casa del Migrante “Hermanos del Camino”, en Ixtepec, Oaxaca, profesan una opción preferencial por los pobres y suelen apoyar causas sociales. Los tres tienen 66 años.

La marcha encabezada por Sicilia exigía, entre otras cosas, un alto a la guerra contra el narcotráfico, una posición política que no comparten los jerarcas católicos, religión a la que están adscritos los tres curas.

A contracorriente de las directrices del Vaticano, Raúl Vera ha declarado que la homosexualidad no es un pecado, y que la adopción gay debería de ser analizada.

Este año, como en los anteriores, Vera criticó al Gobierno federal por no querer rescatar los cuerpos de los trabajadores que quedaron enterrados en la mina de Pasta de Conchos: “¿Qué es lo que ocultan? La impunidad, haberlos dejado morir por asfixia y hambre, pues (los mineros) habrían sobrevivido, por ello no quieren llegar a los restos. Esta barbarie se mantiene impune”.

Vera se formó en la Orden de Predicadores, perteneciente a los dominicos. Estuvo cuatro años en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, donde trabajó al lado del obispo Samuel Ruiz García. Desde ahí apoyó el proceso de paz y reconciliación luego del conflicto armado iniciado el primero de enero de 1994 por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Con agenda liberal


El sacerdote Miguel Concha Malo, del Centro de Derechos Humanos “Fray Francisco de Vitoria”, fue uno de los voceros más importantes entre los dominicos de la Teología de la Liberación, en la década de los setenta. Su discurso se ha actualizado, pero su crítica a las injusticias permanece constante.

Sus colaboraciones en medios masivos de comunicación han sido los espacios para que sus reflexiones sobre temas de derechos humanos se difundan. No obstante, es participante activo en foros y actividades que le han valido más de 30 premios.

Luego de la muerte de Samuel Ruiz, el 24 de enero pasado, Miguel Concha recordaría el legado de éste y de Sergio Méndez Arceo, considerados ideólogos de la Teología de la Liberación, dijo: “Hicieron de la colegialidad episcopal, la nueva eclesiología, más comunitaria, menos jerárquica, menos canónica, más horizontal y menos vertical”, pero siempre en “fidelidad con el sucesor de Pedro (el Papa)”.

Jorge Traslosheros, estudioso de las religiones y catedrático del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, dice que Vera y Concha se ubican en la corriente que opta preferentemente por los pobres y que nunca deja su agenda liberal, pero que nunca romperán con la Iglesia.

Opina lo mismo de Solalinde, aunque éste ha declarado públicamente la necesidad de que la Iglesia deje la burocracia y atienda a los más necesitados. Aún así, dice, no es de los que incitarían una ruptura.

Sobreexpuestos en los medios

Jorge Traslosheros dice que el defensor de migrantes emula más a San Francisco o a Santo Domingo.

Es de los que, añade el investigador, sin un argumento académico sino más bien práctico y cristiano, justifica la opción preferencia por los más pobres.

Se le puede ver sentado al ras de piso con los migrantes, escuchándolos y compartiendo el pan. Bromea y dice que así como Jesús nunca cobró por sus predicaciones, los religiosos hoy no deberían lucrar con las misas.

Una anécdota que trasciende, acaso como mito, acaso como verdad, es aquella en la que se ve a integrantes de la banda de narcotraficantes, conocidos como “Los Zetas”, con armas y a las puertas de la casa de protección a migrantes, amedrentando para secuestrar a los extranjeros alojados ahí.

Acto seguido, se ve al padre Solalinde enfrentarlos e, hincado frente a ellos, les dice: “Ustedes no los buscan a ellos, me quieren a mí, mátenme”. Ante tal actitud, los criminales desisten.

Traslosheros dice que Solalinde morirá por causa de la defensa de los migrantes, ya sea a manos de delincuentes o por iniciativa de las propias autoridades mexicanas, a quienes ha criticado duramente en su actuación frente al fenómeno migratorio.

Activistas dicen que los tres curas rebeldes están sobreexpuestos en los medios. La revista española “Vida Nueva” le preguntó a Solalinde hace un tiempo:

— ¿Se sobreexpone en la prensa?


— Sí. Pero la gente tiene que saber. Dice Jesús: “La luz no se hizo para esconderla”. Hay que compartir lo que sucede con los migrantes: es un holocausto; son miles los que sufren, que son secuestradas, extorsionadas, violadas. Y gracias a esta sobreexposición se está despertando la conciencia.

Ficha técnica
Activistas con sotana


Raúl Vera López, de 66 años y originario de Acámbaro, Guanajuato, es obispo de la Diócesis de Saltillo.

Miguel Concha Malo, de 66 años, es director general del Centro de Derechos Humanos “Fray Francisco de Vitoria”.

Alejandro Solalinde Guerra, de 66 años, es director de la Casa del Migrante “Hermanos del Camino”, en Ixtepec, Oaxaca.

Coahuila
Albergue archiva 40 mil casos de agresión a los sin papeles


SALTILLO, COAHUILA.- En los últimos 10 años, el albergue “Belén Posada del Migrante” ha logrado documentar cerca de 40 mil casos de indocumentados que fueron agredidos por la delincuencia organizada, por autoridades migratorias o por elementos policiales en el Noreste del país.

El padre Pedro Pantoja Arreola, asesor general del albergue, destacó que han logrado crear un archivo a lo largo de una década, con los testimonios de extranjeros sobre todo centroamericanos, que lograron sobrevivir en algunos casos “milagrosamente”, a maltratos de toda índole.

“Son víctimas de la delincuencia organizada, de la experiencia brutal y cruel de las torturas y de los asesinatos, de la indiferencia y desprecio de las autoridades; son personas que han llegado despedazadas física y mentalmente”.

En el albergue “Belén Posada del Migrante”, ubicado en el Norte del Saltillo, a un costado de las vías donde arriba el tren conocido como “la bestia metálica”, se da alojo a cualquier migrante que llega a pedir ayuda,  generalmente tras haber sobrevivido a una travesía de semanas.

Un equipo en el que participan 15 trabajadores y 15 voluntarios, no sólo da techo, comida y atención médica a los extranjeros, sino también se trabaja con ellos primero para que aprendan a vivir con la experiencia que sufrieron, y segundo, para que ellos mismos se conviertan en agentes de cambia de la realidad que han padecido.

“El contexto en el que nació esta posada del migrante no fue de una intención académica, de altruismo y ni siquiera humanitaria, sino de una necesidad urgente de protección a los ilegales en un escenario criminal y de sangre en el que se ha convertido el Noreste de México”.

A lo largo de los años, subrayó, se ha logrado no sólo apoyar a los extranjeros que llegan a las puertas de Belén sino además crear un archivo completo, con más de 40 mil casos documentados, que sirvan como una herramienta más de cambio.

No obstante,  reconoció que si bien, la sociedad civil pareciera estar ahora más consciente de la masacre humanitaria que padecen los migrantes, el contexto actual de violencia han terminado por complicar aún más la situación de personas que buscan cruzar el territorio mexicano.

“Todo se ha ido complicando en los últimos cuatro años con el crimen organizado, la corrupción de fuerzas de seguridad y el despojo de la migración; si recibíamos una multitud empobrecida y despojada ahora tenemos una multitud desnuda en todos los aspectos de dignidad”.

La documentación de todos estos casos ocurridos en el Noreste del país, sirven ahora como una prueba de la situación crítica que padece la población migratoria en México.

“Con el archivo formal de historias que los mismos migrantes nos han querido contar, podemos realizar ahora una investigación y defensa jurídica; cada año presentamos un informe nacional y mundial sobre la situación de los derechos humanos de los migrantes”.

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