Viernes, 26 de Junio 2026
Internacional | Agresor no sobrevive

Investigan motivos de atacante en ciudad belga

Aunque las autoridades aún no han determinado la causa, descartan que sea un ataque terrorista

Por: AP

LIEJA, BÉLGICA (14/DIC/2011).- Norodine Amrani, de 33 años, salió de su casa con una mochila en la espalda, granadas de mano, un revólver y un fusil FAL. Caminó solo hasta la Place Saint-Lambert (una plaza central ubicada en la ciudad belga de Lieja) y se subió a una plataforma que le permitía una vista ideal de la plaza abajo, la cual estaba adornada con un enorme árbol de Navidad y llena de compradores.

Desde allí arrojó tres granadas contra una congestionada parada por la que pasan mil 800 autobuses al día, y luego comenzó a dispararle a la multitud. Las explosiones desperdigaron astillas de los cristales de la parada en un área amplia.

El hombre no pretendía volver a casa y así fue. Entre los SEIS muertos que dejó el ataque se encuentra su cuerpo, aunque la Policía aún no sabe si se mató o murió a causa de las detonaciones por accidente. El ataque dejó también 122 heridos.

Cuando el hombre disparó provocó una estampida de cientos de personas que hacían sus compras, las cuales se desperdigaron por las antiguas calles de la ciudad, según testigos.

Peter Mertens, funcionario del ministerio del Interior, dijo que no se trató de un acto terrorista, pero no explicó por qué piensa eso.

Amrani había cumplido condenas previas por uso de armas, consumo de drogas y agresiones sexuales.

Los otros muertos son dos muchachos de 15 y 17 años, una mujer de 75 y un niño de 18 meses que murió en un hospital.

Reynders dijo que la Policía había citado a Amrani para interrogarlo, pero no estaba claro cuál era el motivo. La fiscal dijo que el agresor todavía tenía varias granadas al morir.

“Escuche una fuerte detonación”, dijo el testigo Dimitri Degryse. “Pensé que era algo en mi automóvil que se había roto, o algo así. Luego, unos segundos después de una segunda detonación, vi todo el vidrio rompiéndose, vi gente corriendo y gritando”.

Herve Taveirne, otro testigo, se refugió en el tribunal de la ciudad para escapar de los disparos y las granadas.

“Estábamos en el edificio del palacio de Justicia y acabábamos de salir cuando vimos a alguien lanzar una granada”. “Agarré a un niño... y lo llevé de regreso a la corte. Fuera del edificio escuché disparos... Este hombre estaba disparando a cualquier dirección”.

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