Jueves, 13 de Mayo 2021
Internacional | Reunión de mandatarios de América Latina y el Caribe

Suspenden Cumbre por enfermedad de Chávez

El encuentro que se realizaría en Isla Margarita, Venezuela, será reprogramado para el segundo semestre de este año

Por: EL INFORMADOR

CARACAS, VENEZUELA (30/JUN/2011).- El estado de salud del presidente venezolano, Hugo Chávez, convaleciente en Cuba, obligó a suspender la cumbre de jefes de  Estado prevista en Venezuela el 5 y 6 de julio, en la que nacería la Comunidad  de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), informó un comunicado oficial del país sudamericano.    

Chávez fue operado de urgencia en la isla caribeña el 10 de junio, tras detectársele un absceso pélvico, en la parte final de una gira que le había llevado antes por Brasil y Ecuador. Desde entonces, los rumores sobre su salud se multiplican  debido a la ausencia de partes médicos.

A la Cumbre de la Celac iba a celebrarse en la Isla de Margarita, en el Norte de Venezuela, estaban invitados los jefes de Estado de todos los países de América salvo Estados Unidos y Canadá.

En el comunicado, el Gobierno venezolano agradece a los Ejecutivos de los países de la  región su deseo de participar en esta importante cumbre y explica que se fijará  una nueva fecha “en el segundo semestre de 2011” para su celebración. Mientras tanto, los países integrantes del Mercosur enviaron  deseos de una “pronta recuperación” a Hugo Chávez, tras el cierre de la 41a. Cumbre del bloque en Asunción.

La oposición en Venezuela exigió que nombrara un sustituto provisional al argumentar que carecía de permiso para ausentarse tanto tiempo, pero la Asamblea Nacional, controlada por el oficialismo, ratificó que Chávez cuenta con esa autorización.  

 Asimismo, el ministro de Industria y Petróleo de Venezuela, Rafael Ramírez, aseguró que el presidente Hugo Chávez “está en pleno uso de sus atribuciones” como jefe de Estado y coordina desde La Habana el Gobierno de su país, junto al canciller venezolano Nicolás Maduro.  

ANÁLISIS
El recurso del método

Orestes E. Díaz Rodríguez


Si existe un mandatario cuyo estilo de comunicación  puede ser fácilmente identificado es el del presidente  Hugo Chávez.  A él le gusta el reflector y el bullicio, improvisar extensos soliloquios en público, sin detenerse a medir el largo alcance de cada palabra aunque lacere, contradiga o revele un plan clandestino.

 La tribuna es el escenario adonde acude a dar y recibir golpes. Muchas veces autogolpes. Se siente cómodo mofándose de  un adversario, cantando rancheras, citando dichos populares o frases de Simón Bolívar. Exagerado en el agravio y el halago, jamás se preocupa por aclarar sus desatinos que pronto suelen ser superados por los siguientes.

Ni el silencio ni el tacto son sus fortalezas. Chávez  es aguacero, tromba. O como él mismo se autodenominó en su cuenta de Twitter: perturbador, candanga.

Tienen razón propios y extraños que le reclaman su inédito silencio. ¿A qué obedece el repentino cambio?

Claro que La Habana tiene que ver en el asunto, durante años allí perfeccionaron la práctica opuesta;  la palabra precisa,  el cálculo frío, el hermetismo y la desinformación. Pero la metamorfosis del coronel tiene que ver con dos circunstancias. En su intimidad él admira ese autocontrol isleño que no ha podido imponer a su temperamento. Y en segundo lugar lo han convencido que en la coyuntura actual le beneficia ese comportamiento. ¿Cómo afectaría la imagen de pujante caudillo partes médicos y coberturas que desnudan fragilidades insospechadas y siembran incertidumbres?
¿Qué efectos tendría  en un año preelectoral que se instale como tema que la salud del Presidente postulante está resentida?

Por otra parte la apuesta por el mutismo ha permitido que durante su  ausencia se mantenga más fuerte que de costumbre la presencia mediática del caudillo abriendo la posibilidad de un retorno apoteósico.

El problema es cómo impedir que el episodio no termine en comedia. A La Habana le funcionó siempre el método  por características distintas del liderazgo y porque allí el periodismo crítico y la oposición figuran en el libro rojo de especies extinguidas. Pero qué ocurrirá cuando Hugo Chávez abandone la isla y se encuentre  a solas  bajo la lupa y con sus propios demonios.

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