Internacional | Los civiles, víctimas inocentes de una lucha por el poder Siria se consume en medio de una guerra sectaria La mayoría sunita, a través del Ejército Libre, pretende terminar con 45 años de represión alauí, encabezada por Bashar al Assad Por: EL INFORMADOR 9 de junio de 2012 - 14:01 hs Un hombre sirio lleva a una niña herida cerca de las ambulancias de la Media Luna Roja tras un ataque. AP / DAMASCO, SIRIA (09/JUN/2012).- Las advertencias de Ban Ki-monn y Kofi Annan no hicieron más que confirmar lo que sucede en Siria a 15 meses de la revuelta: una guerra sectaria. Las masacres de Hula el 25 de mayo y de Mazraat al Qubeir el miércoles 6 de junio con saldo de alrededor de 200 muertos, en su mayoría niños y mujeres, revelaron la lucha étnica en la nación dominada por la familia Al Assad, de la minoría alauí. La rebelión que comenzó en marzo, como efecto dominó de la llamada “Primavera Árabe” es el estallido de una represión de 45 años para el pueblo sunita, que representa más de 70% de los 24 millones de sirios. La revuelta, la más sangrienta desde que comenzaron los aires libertarios en el mundo musulmán, se ha cobrado la vida de más de 10 mil personas, en su mayoría víctimas civiles, según datos de la Organización de las Naciones Unidas. De ahí los intentos de Occidente por un proceso de paz en la nación gobernada a fuego de bala por Bashar al Assad. El tenue intento del enviado de la ONU para Siria, Kofi Annan, de un plan para el cese de la represión, fue como echarle gasolina al fuego. Justo con la presencia de 300 observadores de la ONU se dieron las dos masacres que indignaron al mundo, y confirmaron el fracaso de sus buenos oficios. El Ejército comandado por Al Assad no respetó el cese al fuego que entró en vigor el 12 de abril. De hecho, las Fuerzas Armadas siguieron su ofensiva contra los reductos de los rebeldes del Ejército Libre de Siria, pero esta vez hubo dos ingredientes que se sumaron al caos que impera en Siria: los actos terroristas y las ejecuciones masivas por el grupo paramilitar Shabeeha, que, según opositores, lideran familiares del presidente. La historia reciente de Siria está escrita con sangre. Nada más basta recordar que el padre de Bashar, Hafez al Assad, se hizo del poder en 1971 tras un golpe de Estado. E impuso el uso de la fuerza para silenciar a sus opositores. En 1982, reprimió a los disidentes Hermanos Musulmanes escondidos en Homs con un bombardeo con tanques y artillería por 27 días. Las cifras de muertos, entre 10 mil y 30 mil, quedaron como una simple estadística, pues hace tres décadas la tecnología al servicio de la información distaba de la de hoy. En la Siria actual, que se destruye por diferencias étnicas y religiosas, Bashar sólo aplica lo que su padre le enseñó: mantener la bota sobre el cuello del enemigo. LA CRISISConvencer a Rusia, estrategia de EU y la ONU La secretaria estadounidense de Estado, Hillary Clinton, y el enviado de Naciones Unidas y de la Liga Árabe para Siria, Kofi Annan, buscan el apoyo de Rusia para una estrategia política unificada para la transición en el país árabe, indicó la vocera del departamento, Victoria Nuland. Observadores hallan desolación tras matanza Los observadores de la ONU desplegados en Siria informaron que al visitar la zona de Mazraat Al Qubeir, escenario de una masacre que acabó con varias decenas de víctimas el miércoles, encontraron la población vacía y algunas casas dañadas con impactos de armas de gran calibre. Regresan los tiroteos a Damasco Las calles de la capital siria, Damasco, eran escenario de intensos enfrentamientos a tiros entre fuerzas de seguridad y grupos rebeldes. Los activistas mostraron fotografías de hombres armados en vehículos acorazados andando por las calles del distrito capitalino Kafr Souseh. Las Cifras 10 mil Cantidad (mínima) de personas que han muerto tras estallar el conflicto en Siria, desde hace 15 meses, según la ONU. 1.5 Millones de sirios necesitan ayuda humanitaria según el Comité Internacional de la Cruz Roja PARA SABER La lucha sectaria siria se parece cada vez más, como en Iraq, a una guerra religiosa yijadista. Los clérigos sunitas de Siria dictan fatwas (pronunciamientos legales) para dar al Ejército Libre la aureola de guerreros santos que luchan contra los infieles alauíes, que privaron al país de su verdadera identidad sunita. Llama la atención que bauticen a batallones enteros de ese Ejército sunita separado con los nombres de antiguos héroes musulmanes, como, por ejemplo, Jalid ben Al Walid, el compañero del profeta Mahoma, que conquistó el Levante; Saladino, que reconquistó Palestina contra los cruzados; y Moawiyah Ben Abi Sufian, cuñado de Mahoma. Los sunitas han sido oprimidos por los alauí, que apenas representan entre 12% y 15 por ciento. El pueblo sirio sufre desde 1963 el estado de excepción que prohíbe manifestaciones. La gente vive atemorizada de ser detenida por protestas contra el régimen. En mayo, en la reunión del Grupo de los Ocho, el presidente estadounidense Barack Obama propuso copiar la estrategia yemení para dar una salida al conflicto sirio. Se refirió a un acuerdo bajo el cual se otorgó al ex presidente de Yemen, Alí Abdulá Saleh, inmunidad ante cualquier procesamiento por la muerte de manifestantes. A cambio, entregó el poder a su vicepresidente. De hecho, desde principios de año fue a Estados Unidos a someterse a varias operaciones de piel tras las lesiones que sufrió en un atentado. Este acuerdo no sería posible en Siria sin la participación de Rusia, principal proveedor de armas del régimen de Al Assad, y los otros dos pilares de su respaldo: China e Irán. Por ello, Kofi Annan, el ex secretario general de la ONU que ahora es el enviado de paz en nombre de Naciones Unidas y la Liga Árabe, planteó la idea de un “grupo de contacto”. El sistema Baas sirio es uno de los regímenes más seculares del mundo árabe basado en la trinidad de Partido Baath Árabe Socialista, el Ejército y la lealtad étnica, ha sumido al país a una guerra sectaria entre su mayoría sunita y la pequeña minoría chiíta-alauí que ha gobernado el país por más de cuatro décadas. A partir de que el rebelde Ejército Libre Sirio, de mayoría sunita, se separó del Ejército regular, Bashar al Assad recurrió al núcleo alauí de sus fuerzas y a la Shabeeha, grupo paramilitar acusado de llevar a cabo su despiadada campaña en pro de la supervivencia. Incluso, es señalado como autor de las dos recientes matanzas. Otras minorías son los cristianos, drusos y kurdos, y tienen motivos para temer un cambio para peor. Los cristianos, que fueron protegidos por Al Assad, temen ahora que, si resulta derrocado, sufrirán las mismas consecuencias que los cristianos en Iraq. Temas Medio Oriente ONU Siria Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones