Viernes, 10 de Octubre 2025
Internacional | Asaltan base militar al norte del país

Ataque fue financiado por Bogotá y Miami, dice Maduro

Presunto líder de la brigada 41 pide un Gobierno de transición para restablecer el orden constitucional

Por: EL INFORMADOR

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VALENCIA, VENEZUELA (07/AGO/2017).- Sobrevuelo de helicópteros, barricadas, tanquetas, detonaciones: la tensión se apoderó de la ciudad de Valencia, el Norte de Venezuela, donde el Gobierno denunció el ataque a una base militar, con saldo de dos muertos y ocho detenidos, aunque algunas versiones aseguran la detención de 10 personas.

Según el presidente Nicolás Maduro, una veintena de hombres, entre ellos un ex militar, irrumpió en la madrugada en el fuerte Paramacay y se dirigió al parque de armas, de donde sustrajo material bélico.

Dos asaltantes murieron, mientras ocho fueron detenidos, precisó Maduro, quien dijo que en el destacamento hubo “combates” durante unas tres horas y aseguró que él mismo estuvo “al frente de la dirección como comandante en jefe”.

Uno de los capturados es un teniente que desertó hace varios meses y está “colaborando activamente”, y los demás son civiles, detalló el mandatario, que ordenó reforzar la seguridad e inteligencia en todas las unidades militares.

“Hace una semana les ganamos con votos, y hoy hubo que ganarle con balas al terrorismo”, afirmó el presidente.

Maduro negó que fuera una “rebelión” militar y remarcó que se trató de un “ataque terrorista”, según él, financiado desde Bogotá y Miami. “Toda Venezuela ha estado en paz, hay un incidente allá que lo atendimos bien”.

Los hechos ocurrieron después de que se difundiera un video, grabado supuestamente en la 41ª brigada, en el que un hombre que se presenta como el capitán Juan Caguaripano se declara en “rebeldía” contra el régimen de Nicolás Maduro y exige un “Gobierno de transición”.

“Nos declaramos en legítima rebeldía (...) para desconocer la tiranía asesina de Nicolás Maduro. Aclaramos que esto no es un golpe de Estado, ésta es una acción cívica y militar para restablecer el orden constitucional”, dijo el hombre junto a unas 15 personas vestidas de camuflaje, y algunas de ellas armadas.

Aunque el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, reiteró el “apoyo incondicional” de la Fuerza Armada al mandatario, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) indicó en un comunicado que la crisis “se manifestó expresa y públicamente en los cuarteles de nuestra Fuerza Armada”, al tiempo que que el presidente del Parlamento, Julio Borges, exigió al gobierno la “verdad” sobre este hecho y abstenerse de una “cacería de brujas”.     
    
PERFIL

Un ex capitán que desprecia la represión

Juan Carlos Caguaripano Scott, el ex capitán  venezolano que tomó ayer por asalto una unidad militar, fue separado de la Guardia Nacional (GNB, policía militarizada) por traición a la patria y rebelión en 2014, año en el que hizo público su desprecio hacia la llamada revolución bolivariana por la “represión” a las protestas antigubernamentales de entonces, que se saldaron con 43 fallecidos, según balance oficial.

Desde aquel momento ha permanecido en la clandestinidad y ha sido señalado como uno de los artífices de un plan golpista frustrado en 2015 que incluía matar al jefe de Estado, según el chavismo gobernante, y recibió el nombre de “Operación Jericó”.

Caguaripano, identificándose como capitán activo de la GNB, publicó en abril de 2014 a través de las redes sociales su primer “llamado a la reflexión” a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), en el que aseguraba que había “sobradas razones legales y constitucionales para intervenir”.

Entre ellas mencionó “la ocupación, intromisión y violación de la soberanía nacional por parte de agentes cubanos y grupos narcoterroristas extranjeros en todos los ámbitos de la administración pública y militar”.

Caguaripano afirmó en 2014, durante una entrevista con CNN en Español, que había “muchos” militares molestos con el Ejecutivo de Maduro (8 de cada 10 según sus cálculos) que estaban trabajando en una “salida” y que lo seguirían haciendo “pese a la persecución”.

Para el chavismo -que gobierna desde 1999- él no es más que un agente indisciplinado con planes de insurrección, que cuentan con la complicidad de otros militares de alto rango -algunos detenidos y otros prófugos de la Justicia venezolana- y de varios dirigentes opositores como el presidente del Parlamento, el opositor Julio Borges.

Diosdado Cabello aseguró en 2015 que Caguaripano sí había tenido conexiones con algunos miembros de los cuatro componentes de la FANB en 2014 para sublevarse en una estrategia que tenía “vinculaciones internacionales” para deponer a Maduro.

“No van a vencer (...) durarán 25 minutos y es mucho”, advirtió entonces el poderoso oficialista.

La FANB informó que el asalto de ayer fue obra de civiles disfrazados de militares y que Caguaripano fue separado de la institución 2014, cuando “huyó del país y recibió protección en Miami, Estados Unidos”.

EFE

CLAVES

La Fuerza Armada, un poderoso actor político y económico

Armas. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) cuenta con unos 365 mil 315 efectivos (terrestre, naval, aérea, guardia nacional, reserva), según la Red de Seguridad y Defensa de América Latina. En 2006, Estados Unidos prohibió la venta y transferencia de armamento y tecnología militar norteamericana a Venezuela, por lo que el gobierno del entonces presidente Hugo Chávez (1999-2013) recurrió a nuevos “aliados estratégicos”: Rusia y China. Según la ONG Control Ciudadano, Rusia ha suministrado a Venezuela fusiles, lanzacohetes antitanques, blindados, tanques de batalla, vehículos de combate de infantería, artillería, sistemas de defensa antiaérea, aviones de combate, helicópteros y misiles. China, por su parte, aporta equipos de comunicaciones, indumentaria militar, implementos antimotines, radares, blindados, así como aviones y helicópteros.
     
Presencia. De 32 ministros en el gabinete, doce son militares: 10 activos y dos en retiro. En el gobierno de Maduro, la participación militar aumentó de 25% en 2014 a 37.5% en junio pasado, según Control Ciudadano. La Fuerza Armada está comandada por el general Vladimir Padrino López, ministro de Defensa, y por el general Remigio Ceballos, comandante Estratégico Operacional. Padrino López es una suerte de “superministro”, a quien los demás miembros del gabinete deben rendir cuentas, según dispuso Maduro en 2016. En poder de los militares también están el Ministerio de la Presidencia; Interior y Justicia; Alimentación; Agricultura y Tierras; Pesca y Acuicultura; Transporte; Hábitat y Vivienda; Energía Eléctrica, Obras Públicas; Frontera; Ecosocialismo y Aguas. Casi todas carteras importantes. La oposición critica la amplia participación de los militares en el Gobierno y su “politización”; al tiempo que responsabiliza a algunos militares de las carencias que viven miles de venezolanos en todos el país.

Desarrollo. Un canal de televisión, un banco, una ensambladora de vehículos y una constructora son algunas de las empresas controladas por los militares venezolanos, quienes sumaron el año pasado la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas (Camimpeg). Esta industria cumple tareas similares a las de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), como rehabilitar y mantener pozos, y vender y distribuir productos de la industria minera, petroquímica, petrolera y gasífera. Camimpeg es el corazón del “motor industrial militar”, una de las propuestas de Maduro para enfrentar lo que considera una “guerra económica” de la oposición y empresarios para desestabilizar a su gobierno. Analistas la catalogan como un ente con las mismas facultades de la estatal PDVSA.

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