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Miércoles, 17 de Enero 2018
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Jalisco

Impulsan plan estatal para empoderar a las mujeres

El Instituto Jalisciense de las Mujeres presentará un libro con indicadores de los avances y las políticas públicas a favor de este sector poblacional 
 

Eugenia Reos, María Esther Flores, Claudia Garibaldi, Claudia Nieves y Sara Lamas tienen algo en común: en los últimos dos años han logrado superar casos de violencia, han vencido estereotipos y mejorado su calidad de vida. Son historias de éxito de algunos programas del Estado para empoderar a la mujer en Jalisco.

Eugenia es licenciada en educación preescolar. A pesar de su preparación, en su casa no tenía “voz ni voto”. Padecía violencia psicológica, económica y patrimonial. Sin embargo, para hacer frente acudió al Centro de Justicia para las Mujeres y la apoyaron con su divorcio. Hoy se siente libre para tomar sus propias decisiones.

En 2016, María Esther acudió también a este Centro porque no podía divorciarse y, tras más de 20 años de casada, anuló su matrimonio y ahora está por estudiar una maestría y conseguir un trabajo en comercio exterior a través de los programas implementados en esta institución. 

En lo que va del año, el Centro de Justicia ha atendido a 10 mil 200 mujeres, tres veces más que en el primer año del organismo (2015).

Hace dos años, Claudia Nieves y su familia presentaban inseguridad alimentaria moderada, pero ya consiguió acceder a una serie de apoyos del programa Mujeres Avanzando, como un microcrédito para comenzar un negocio de venta de piñatas.

Por su parte, Sara comenzó a trabajar en mayo en la Policía Vial. Es una de las 600 mujeres de esta corporación que han mejorado su calidad de vida, como Claudia Garibaldi, una conductora de la ruta troncal de Artesanos.

Evalúan éxito de los programas para empoderar a las mujeres

La actual administración está por cerrar la evaluación de las acciones que se han implementado para empoderar a la mujer. En ésta se darán a conocer el estado que guardan los indicadores en la materia para conocer cómo se encontraba al inicio de sexenio y cómo culminará.

La titular del Instituto Jalisciense de las Mujeres, Érika Loyo Beristáin, informa que se tomarán en cuenta indicadores de mediciones locales, nacionales e internacionales, como es el caso de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal). Expertas de género de este organismo presentarán a principios del año un libro sobre qué es lo que ha funcionado en la actual gestión y qué sugieren que siga en la próxima administración.

Los temas de igualdad que se miden por el Monitoreo de Indicadores de Desarrollo (Mide) Jalisco serán cruzados con los de empoderamiento que se deben reportar al Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol).

La funcionaria estatal reconoce que en los temas de violencia se deben analizar los datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh), la cual no ha mostrado una variación importante  en los últimos años, “en 10 años no hemos bajado del tercer lugar de violencia comunitaria”.

Sin embargo, subraya que han apostado a la prevención y combate de este problema, principalmente a través del Centro de Justicia de las Mujeres, en donde en los últimos tres años se ha tenido un incremento de casi tres veces en la atención a las víctimas.

Adelanta que se tienen gestiones para construir otro Centro de Justicia. El coordinador de Empoderamiento, Antonio Hernández Chávez, apunta que a la semana se atienden un promedio de 40 a 50 mujeres que van por primera vez, así como hasta 500 de seguimiento.

Érika Loyo comenta que quieren entrar a una etapa de consolidación, pero también en una fase que le permita al siguiente Gobierno tomar decisiones de seguimiento, “porque si ya lograste al empoderamiento de las mujeres y vas a transitar a la autonomía, no puedes truncar ese proceso porque das un paso para atrás”.

TESTIMONIOS

“Fue un trabajo duro”

Sara Lamas es una de las 600 mujeres que forman parte de la Policía Vial. EL INFORMADOR/E. Barrera

Sara Gabriela Lamas Hernández tiene 23 años de edad. El año pasado tuvo a su primer hijo y decidió dejar su trabajo como recepcionista al no contar con tiempo suficiente para cuidarlo. Al cabo de unos meses se comenzó a sentir inestable por la falta de empleo.

Tras lanzarse una convocatoria para la Policía Vial, decidió acudir a las capacitaciones; sin embargo, durante el proceso se cuestionaba si pasaría las pruebas, “fue un trabajo duro que no creí que iba a completar. La verdad sí me costó mucho trabajo, pero ahora se ve todo el esfuerzo que uno realiza, se empieza a ver ese cambio, esa remuneración, ese sacrificio que hiciste ahora ya lo estás viendo que sí funcionó”.

Desde mayo pasado forma parte del grupo de 600 mujeres que integran la Policía Vial. La decisión de la dependencia de abrir más espacios para el sector femenino se tomó con el objetivo de combatir la corrupción.

Sara trabaja en el Centro de Guadalajara. “Sí me ha tocado el conductor machista que te dice: ‘Ustedes no sirven para nada’. Pero hay gente que también te felicita”.

Entre sus malas experiencias recuerda una que le sucedió hace cuatro meses en Prisciliano Sánchez y Enrique González. Durante un operativo con grúa para retirar vehículos estacionados en línea amarilla, encontró a un niño dormido en un auto. “Sale el conductor (de un negocio) y me empieza a gritar: ‘Te vas a meter en un problemón, traigo a mi hijo adentro’”. Sin embargo, su jefa le dijo que esa persona afectaba los derechos de los niños por dejar abandonado a un menor en su vehículo sin supervisión, y en línea amarilla. Después de eso, el infractor mejor liquidó el servicio de grúa y se fue. 

Vania Machado, coordinadora de Vinculación Multisectorial, comenta que la contratación de mujeres forma parte de las políticas públicas con perspectiva de género para cumplir con la Ley de Igualdad y Equidad.

Han lanzado tres convocatorias, con más de ocho mil participantes.

“Es un honor” ser conductora

Claudia Garibaldi mejoró su calidad de vida al pasar a la troncal de Artesanos. EL INFORMADOR/E. Barrera

Desde hace 30 años, Claudia Fabiola Garibaldi está al frente del volante. Su tarea no es fácil. Trabaja en el transporte público severamente criticado por la mala calidad del servicio. En estas tres décadas ha tenido que soportar frases discriminatorias y malos tratos, pero ha salido adelante.

“Trabajaba en una tortillería. No me alcanzaba para pagar renta y luz. Cuando comienzo a escuchar que se necesitaban mujeres para el transporte público dije: ‘Fabi, tú puedes, tu papá era operador de maquinaria pesada’”.

Añade que duele la ofensa cuando le dicen que no vale nada o expresiones misóginas. Es viuda desde hace 25 años. Su calidad de vida ha mejorado porque actualmente trabaja en la ruta Artesanos-Tlaquepaque que forma parte del nuevo modelo ruta-empresa, denominado Sistema Integrado de Transporte (Sitran). “Hace 29 años estaba en la Alianza de Camioneros, para mí es un honor estar donde estoy porque no está fácil transitar día con día”.

Su sueldo ha mejorado y se incrementó en 50%. Hoy convive con sus hijos, pues se iba de madrugada y llegaba por la noche sin oportunidad para reunirse con ellos. Además le quitaron 12 horas de trabajo al día. Por eso cuando le comentaron del nuevo modelo de transporte no dudó en buscar la oportunidad para migrar a la ruta-empresa.

“Me quitaron un estrés tan enfermizo, porque yo me hice neurótica gracias a todo eso. Tuve un proceso de cáncer (durante más de ocho años) en el que la empresa me apoyó mucho”. A partir de que trabaja en el corredor Artesanos, puede conducir más tranquila.

La coordinadora de Vinculación Multisectorial informa que el programa Mujeres Conductoras es el último implementado con perspectiva de género, el cual se cumplirá a la par de la puesta en marcha del Sitran, “para buscar mejorar rápidamente la calidad en el servicio”.

Acentúa que en el primer grupo del modelo ruta-empresa se han incorporado 80 mujeres y se espera llegar a 200 en los próximos meses. Los concesionarios del transporte están obligados a incorporar a un 20% del total de choferes y, a futuro, alcanzar 50 por ciento.

“Hoy tomo decisiones en la familia”

Eugenia Reos Cruz.

Eugenia Reos Cruz se siente libre para tomar decisiones. Hace dos años, su situación era totalmente distinta. Estaba casada y sufría violencia económica, psicológica y patrimonial; sin embargo, fue la violencia que comenzó a ejercer su esposo contra su hijo menor lo que la llevó a solicitar ayuda.

En agosto de 2015 acudió al Centro de Justicia para las Mujeres. Desde el primer día le brindaron asistencia psicológica, jurídica y de trabajo social, “me informaron que estaba siendo cómplice del maltrato de mi hijo; aunque yo no ejercía esa violencia, el simple hecho de quedarse callado, estás siendo de alguna manera cómplice”. Tres meses después logró divorciarse y tomó las riendas de su vida. Debido a los problemas que padecía y tras quedarse callada durante varios años, Eugenia enfatizó que ahora siente total respeto por sus hijos de 14, 17 y 21 años de edad. “Hoy tomo decisiones en la familia”.

Además de apoyarla con el proceso de divorcio, en el Centro de Justicia le ofrecieron cursos de capacitación en diversas áreas, pues actualmente está pensionada (es licenciada en educación preescolar), pero el recurso que recibe es muy poco.

Uno de los cursos que más la han ayudado a mejorar sus ingresos son el de globoflexia, sumado a otras manualidades que realiza puede ofrecer un panorama más amplio en cuestión de fiestas: globos, centros de mesa y recuerdos para todo tipo de eventos.

El material lo puede ofertar también en las ferias del trabajo que realiza esta institución. Además ha recibido cursos de belleza y emprendurismo. Una de sus mayores satisfacciones es que ahora forma parte del voluntariado para apoyar a otras mujeres violentadas.

Antonio Hernández Chávez, coordinador de Empoderamiento del Centro de Justicia, explica que tienen cuatro líneas de acción para lograr empoderar a las mujeres.

Sale de la violencia y ahora va por una maestría

María Esther Flores Ríos.

“Era una constante discusión en casa con mi esposo. Lo sentía como una lucha de poderes, notaba una cierta rivalidad, una competencia”. Era el círculo vicioso que vivió hasta hace dos años María Esther Flores Ríos.

Primero acudió a la Fiscalía para poner un alto a la violencia intrafamiliar. En enero de 2016 la canalizaron al Centro de Justicia de las Mujeres. Su objetivo era anular el contrato de matrimonio; sin embargo, fue un proceso complicado.

“Me costaba trabajo lograrlo porque me decían que no había causales para el divorcio, porque no tenían huellas de violencia que ameritaran 15 días de hospitalización, cosa que yo jamás iba a permitir”.

Remarca que en el Centro se encontró personal sensibilizado que le brindó confianza y apoyo. Después de más de 20 años de matrimonio, finalmente logró convencer a su esposo de que tenían que separarse por mutuo acuerdo.

Tras anular su matrimonio, decidió que era momento para buscar un empleo. Para lograr este propósito fue apoyada por el área de Empoderamiento del Centro de Justicia. 

Tiene una licenciatura y tomó varios cursos. Ahora está por estudiar una maestría en comercio exterior apoyada por la institución. Debido a que su trabajo ha sido en Aduanas, se encuentra a la espera de recibir una oportunidad de trabajo en una empresa relacionada a su especialidad.  Además, está por obtener la certificación de estudios en inglés, “todo esto me va fortaleciendo”.

El coordinador de Empoderamiento del Centro de Justicia confirma que han construido una bolsa de trabajo a través de convenios con algunas empresas. A la fecha se han colocado más de 50 mujeres, y más de 500 han sido canalizadas a diferentes vacantes. 

Centro de Justicia
 
• En 2017, más de 10 mil 200 mujeres han sido atendidas en el Centro de Justicia. 
• Se han brindado más de 12 mil consultas psicológicas para ellas y para sus hijos.

Tras capacitarse, instala taller de piñatas en su casa

Claudia Nieves.

En 2015, Claudia Nieves acudió a una de las caravanas de Mujeres Avanzando del DIF Jalisco desarrollada en la Colonia Loma Bonita de Tonalá. Aunque primero se interesó por un taller de psicología, posteriormente buscó oportunidades para mejorar su situación económica.

Para incrementar sus ingresos aprendió a elaborar piñatas que vende durante la temporada navideña, “me metí en el taller de piñatas. Ya tenía la base de (cuando estaba niña) porque trabajé en un taller. Me dieron la oportunidad de (aprender) a elaborarla, diseñarla y empecé a hacer piñatas en mi casa”.

En 2016 le otorgaron un microcrédito para la compra de materiales y este año. Este trabajo lo complementa con la venta de dulces que tiene en su casa y la oferta de piñatas por pedidos durante el resto del año, “empecé a ser más independiente”.

Aunque en el DIF Jalisco le han ofrecido comercializar sus piñatas y formalizar el negocio, comenta que primero debe de resolver quién se quedará en su casa ubicada en la Colonia Agua Escondida, ya que por las mañanas sus hijos estudian y su esposo trabaja como ayudante de albañilería.

El trabajar en un local, le permitiría mejorar sus ingresos y superar la inseguridad alimentaria que presenta, la cual ya pasó de “moderada” a “leve”. Para hacer frente a esta situación, a través de Mujeres Avanzando recibió apoyos de otras dependencias para ser beneficiaria del programa Piso Firme, Estufa Ecológica y Sin Hambre, entre otros.

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