Jueves, 09 de Octubre 2025

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…como balde de agua helada

Por: José Luis Cuellar de Dios

…como balde de agua helada

…como balde de agua helada

A estas fechas seguramente todos habrán conocido la promoción con fines altruistas que se originó en los Estados Unidos para apoyar la causa del trastorno consistente en una esclerosis lateral amiotrofica, también conocida como el síndrome de Lou Gehrig, promoción cuya idea, por cierto muy original, consistía en mojarse, desde la cabeza a los pies, con agua helada; quien se atrevía pagaba cierta cantidad y retaba a otra persona, si la del reto no se mojaba pagaba 10 tantos más.

La recaudación ha sido generosa y creo que su éxito estuvo basado en tres cimientos: la participación de famosos personajes públicos de todas esferas sociales, la perfecta organización de la ya añosa asociación que se encarga de dar seguimiento a esta labor altruista (la ASL por sus siglas en inglés) y la influencia tecnológica de las redes “sociales” que lo mismo derrocan a gobernantes que dan cuenta de las vidas íntimas de cualquier ser humano, cuando, como en este caso, se convierten en virales.

Lo verdaderamente curioso de esta promoción ha sido la imitación —fracasada por los resultados altruistas y recaudatorios— de la iniciativa por parte de personajes, principalmente de la vida deportiva, artística y social en nuestro país —afortunadamente el intento de incluir a los políticos no fructificó—. El caso en comento nos debe dejar lecciones valiosas respecto a las iniciativas y apoyos de tipo altruista que se generan y deben generarse en nuestro país. Por principio de cuentas debemos entender que para cualquier grupo vulnerable o en desgracia que se apoya con dinero, debe ir por delante un soplo de clemencia hacia los que sufren; el bolsillo no mueve al corazón, pero el corazón sí mueve al bolsillo, esto, en otras palabras, es hablar de cultura filantrópica y no de ocurrencias sobre clichés ya hechos con acentos serviles.

Hay que dejar en claro que la filantropía no es un espectáculo, es una cultura, por lo tanto, en los tiempos que corren, al estar inmersos en la cultura del espectáculo (Vargas Llosa dixit) se está más expuesto a caer en actitudes marcadas por la frivolidad y en francas nimiedades sociales.

Qué tremenda confusión existe entre ciertos sectores sociales al priorizar el bien individual sobre el bien colectivo, confusión que comprueba que la cultura solidaria suele interpretarse de manera errónea. Con frecuencia somos testigos de cómo existen personas que prefieren ser mal conocidas que desconocidas, el ansia protagónica pareciera estar insita a nuestra condición humana. Por lo pronto nos queda la experiencia de saber que para la recaudación de fondos ha llegado la época de nuevos esquemas, igual habrá que reconocer que en ocasiones no importa el color de la medicina siempre y que cure. Eso sí, esta experiencia, ha caído… como balde de agua helada. Amén de los amenes.
 

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