Jueves, 09 de Octubre 2025

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Vivir en la virtud

Por: Guillermo Dellamary

Vivir en la virtud

Vivir en la virtud

Una persona saludable se esmera en practicar los buenos hábitos e intenta alejarse de los vicios.

Son las viejas enseñanzas de tiempos muy remotos, hacer las cosas bien enaltece el espíritu, incrementa la calidad de vida y permite alcanzar un estado de ánimo tranquilo y positivo.

Las virtudes, junto con los valores humanos, son una aspiración, pues no nacemos ni viviéndolos ni conociéndolos, los tenemos que aprender y desarrollar a lo largo de nuestra vida.

Alguien nos los tiene que trasmitir, mostrar y motivar a que los ejercitemos, a que los implementemos y practiquemos en las acciones cotidianas.

Virtuoso es el que descubre que existe la honestidad, la generosidad, la tolerancia, el respeto, la justicia, el dominio de sí mismo, la sencillez, la sensibilidad y en fin, una lista enorme de cualidades que hacen viable un estilo de vida, alejado de los vicios. Y se pone a trabajar en ellos, hasta límites inimaginables.

Hay que  hacerlos propios, pero sobre todo ejercitarlos a base de una fuerza de voluntad creciente y bajo el dominio y la tutela de la inteligencia.

La virtud produce el aroma de una persona civilizada, respetuosa, de estirpe espiritual y sobre todo de gran capacidad de solidaridad humana.

En cambio, es evidente que los viciosos van galopando hacia el placer egoísta, disfrutan de todo lo que infla su vanidad y orgullo, les encanta perder el tiempo y divertirse. Total, sólo se vive una vez, hay que darle cuerda a todo lo que es fácil, inmediato, cómodo y ventajoso.

El que lo vive, es incapaz de aceptar que es un hombre de vicios, en vez de verlos con tan ofensiva palabra confiesa que le gustan las experiencias agradables, placenteras y que sólo gente como el logran apreciar y gozar.

Su factura llegará tarde que temprano. El vicio es indomable, difícil de someter al arbitrio de la voluntad y caerá atrapado en sus garras y probablemente no se pueda sacudir sus perniciosas consecuencias.

Así, mientras el virtuoso se perfecciona con base en el sacrificio y esfuerzo, el vicioso se hunde entre placeres y el deterioro progresivo de su calidad de vida.

Ha dejado de ser hombre libre y es esclavo de sus propias decisiones.



dellamary@informador.com.mx

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