Hay quienes dicen que ese tramo de carreteras que comienzan en La Tinaja, Veracruz y llega hasta Matías Romero, en Oaxaca, cruzando entre otros Tierra Blanca, debería ser llamado la ruta de la muerte. La mayor parte de esa zona es exuberante y rica, pero también está, en buena medida, lejos del Estado de derecho y de la preocupación de muchas autoridades, ahí en muchas ocasiones se mata o se muere. Es una de esas zonas donde coexisten muchos Méxicos diferentes y que durante décadas, ha sido ganada por la violencia. En el secuestro y la desaparición en Tierra Blanca de los cinco jóvenes que iban por esa ruta del puerto de Veracruz hasta Playa Vicente, han intervenido policías estatales y por lo menos dos grupos criminales enfrentados entre sí. Se dice que entre los jóvenes secuestrados (y los que los acompañaban en otro carro que, inicialmente, cuando fueron subidos a una patrulla, los siguieron y luego decidieron no continuar la persecución) había algunos ligados a un grupo con origen en la cercana Tuxtepec, encabezados por un personaje al que llaman “El Brujo”, que se dedica a asuntos de droga pero también de robo de ganado y de autopartes.Entre los policías, de los siete detenidos, cuatro no estaban acreditados, o sea que no habían pasado los controles de confianza, algo que, pese a que es norma desde 2009, sigue siendo un agujero negro en muchas de las policías del país. Se estima que los policías secuestraron a los muchachos por una suerte de venganza contra algunos de ellos y los entregaron a un grupo criminal rival de los de Tuxtepec. Falta saber, aún, cuál ha sido su suerte. Nadie es demasiado optimista. Esa larga frontera que comparten Veracruz y Oaxaca se alimenta, hay que decirlo, de la violencia, social, criminal y política de todo tipo. Hace muchos años, investigando un tema de narcotráfico, terminé cubriendo una visita a un rancho propiedad de Margarito Montes Parra, un sonorense que se había asentado políticamente en esa zona, quien era entonces líder de la Unión General Obrera Campesina y Popular (UGOCP) por el rumbo de Tuxtepec. El rancho era magnífico y había una pequeña multitud festejando mientras las armas largas aparecían por doquier y Margarito ofreció un discurso con un lenguaje que le hubiera envidiado el Che Guevara aunque había funcionarios del Gobierno de Oaxaca y Veracruz acompañándolo.El problema era que Margarito y su gente al mismo tiempo que negociaban con gobiernos y otras instancias de poder, arreglaban los problemas agrarios, y muchos otros de los negocios “privados” que tenía el líder, a sangre y fuego. En ese viaje, estamos hablando de hace por lo menos 15 años, tuve oportunidad de platicar con ganaderos de toda la zona, incluyendo Tierra Blanca, y eran innumerables las denuncias por extorsiones, chantajes, violaciones, ocupación de tierras y abigeato realizadas bajo el manto de la UGOCP o de otras organizaciones sociales o simplemente de grupos criminales que a veces usaban una cachucha y en ocasiones otras.Los de Margarito decían que ellos sólo se defendían y que los propietarios tenían grupos paramilitares que los perseguían. Por lo que investigué entonces, ambos tenían razón: las extorsiones y ocupaciones eran terribles y las reacciones también. En ese entonces, hubo enfrentamientos entre decenas de hombres armados de uno y otro grupo que dejaron más de 40 muertos.En enero del 2006 se involucró a Margarito con el narcotráfico por su relación con Neguib Manrique Madariaga, ex alcalde de Ixtepec, Oaxaca, asesinado en un ataque ocurrido cerca del aeropuerto de Veracruz. Al ex edil, a su vez, se le relacionaba con un narcotraficante de Coatzacoalcos y con Pedro Díaz Parada, entonces uno de los jefes del narcotráfico en Oaxaca y el Istmo. No pasó nada pero tres años después, en 2009 durante una reunión en Sonora, Margarito, uno de sus hijos y parte de su familia, en total quince dirigentes de la UGOCP, en un ataque feroz, que jamás ha sido esclarecido, fueron asesinados.Desde entonces han pasado muchos años y algunas cosas han cambiado y muchas otras permanecen igual. Hay demasiadas armas y demasiados grupos criminales al margen de la ley en la zona, demasiadas venganzas, las policías estaban y están infiltradas y pese a los esfuerzos realizados siguen estando lejos de los objetivos declarados, incluso de las normas de ley.El Gobierno del Estado ha intentado reaccionar rápido y ha detenido a siete policías directamente involucrados en el secuestro y a través de ese hilo quizás se pueda desenmarañar la madeja de ese crimen. Pero que nadie se engañe, la llamada ruta de la muerte tiene demasiados años siendo recorrida.El olvido de AMLOLópez Obrador acusa al Gobierno del DF de contratar a una empresa, Autotraffic, por razones oscuras. Pero olvidó que fue él mismo quien contrató a esa empresa durante su Gobierno, durante el cual los costos de la construcción del segundo piso fue guardada como secreto de Estado. Ya es hora de desclasificar esa información.