Finalmente la FIFA no castigará a la Federación Mexicana de Futbol por el comportamiento de la afición mexicana durante los partidos del mundial en Brasil. Resulta que los aficionados mexicanos, que ya tiene varios años gritándole al portero contrincante en el momento del despegue, un peculiar movimiento que al extender las manos y hacerlas vibrar como si fuera una especie de manejo de energía y al mismo tiempo gritar ahhhhhhh pu... ha cimbrado también en las tribunas de los estadios en donde la selección mexicana ha jugado. Sin duda, la palabra con la que termina la tan jocosa exclamación de combate futbolero es vulgar y soez, muy al estilo mexicano. Es una de las tantas innovaciones que marcan la pauta de nuestro modo de ser. Pero para muchos es una ofensa, sobre todo porque involucra la sensible implicación de la burla o segregación a las personas que se puedan sentir afectadas por las manifestaciones homofóbicas. Este debate aún sigue en pie. No porque la FIFA ya no penalice la exclamación, los más estrictos defensores de la no discriminación seguirán luchando para que no se trate de ofender a nadie con palabras de este tipo. También ha sido muy interesante la reacción de los aficionados mexicanos al enterarse de semejante censura. De hecho, la gente se dio vuelo con los cientos de “memes” que surgieron, con graciosas creatividad, en varias de las redes sociales, que han resultado ser una diversión extra durante este Mundia: un sello y un condimento emocional a la mexicana. Es curioso que en el último partido la gente ya no se limitó a gritar sólo durante el saque de los porteros, sino que ya le agregó su mensaje a los tiros de esquina y a las faltas. Todo con el propósito de perturbar la concentración del tirador para que se equivoque. Dicen que sólo los mexicanos vamos a entender lo que significa expresarnos de esta manera, pues la palabra puede significar muchas cosas, dependiendo el contexto en el que se use. Pues igual quiere decir cobarde, que mentiroso y traidor. Hay quien le da el sentido de chismoso e intrigoso, aludiendo a un cierto tipo de comportamiento femenino. A los apasionados del futbol les encanta este tipo de intervenciones desde la guardería, y es que creer que se puede influir en el desempeño de los jugadores en la cancha es un sueño muy acariciado. Por eso son importantes las porras, los tambores, las trompetas, las vuvuzelas, los coros y hasta la ola. Hacer ruido es parte del ambiente y sería difícil tratarlo de limitar. Los mexicanos somos infantiles en muchas conductas, si nos dicen que eso no lo debemos de hacer, somos capaces de desobedecer y hacerlo con mucho más ahínco y desafío a la autoridad. Por ello, qué bueno que lo dejaron así y permitan que los mexicanos, y quien se quiera sumar, se expresen de esta manera. A los que se sientan ofendidos, les pedimos tolerancia. Realmente no hay mala intención.