Miércoles, 29 de Mayo 2024

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Un cultivo para Jalisco

Por: El Informador

El membrillero (cidonea con diversas variedades) planta arbustiva originaria de Armenia y algunas regiones del Cáucaso, paro que con los siglos se ha adaptado a varias regiones del mundo en forma natural, pero que, domesticada ha sido objeto de mejoramiento para introducirse en el mercado de la fruta fresca o industrializada.
 
En Jalisco no tenemos cultivadas variedades definidas por lo tanto, el fruto que se obtiene es de diversas variedades, sin que el productor se preocupe de algunas de ellas en específico y principalmente por sus cualidades de rendimiento de campo y calidad. En las cercanías a nuestra ciudad capital hay pequeñas plantaciones; las más conocidas, son la de Ixtlahuacán de los Membrillos, ubicadas en la cabecera municipal y otra que se encuentra en Atotonilquillo, población cercana a Atequiza. Sin duda que en algunos municipios de nuestro estado se localizan algunas plantas de membrillero, por costumbrismo de las llamadas (huerta de indios), lo que habla del los excelentes microclimas que propician la convivencia de diversas especies vegetales.
 
El membrillero es una planta un tanto resistente tanto a las sequías como al exceso de agua, prefiriendo esto último. Poco exigente en cuanto al suelo siempre que este, tenga un buen drenaje y, en cuanto a la reacción del mismo prefiere suelos un tanto alcalinos, muy parecidos a los suelos donde se hacen cultivos de olivo, vid, higuera y palma datilera; mismas o parecidas pues, condiciones ecológicas o climáticas.
 
Un arbusto que ramifica mucho de troncos y ramas torcidas y, que, si se le deja libre o a todo viento puede llegar a unos cinco metros de altura y extender sus ramas hasta metro y medio de longitud. Cultivada esta planta se sugiere no dejarla llegar a los tres metros de altura, así como mantener sus ramas a un metro en su alrededor. 
 
La podemos propagar por semilla lo que sucede pocas veces; y preferimos propagarla por vástagos o esquejes y por raíz, al método del espárrago. Importante es dar una poda de formación para lograr un tallo o tronco de no más de 30 centímetros de altura, es por ello que es determinante hacer trabajos frecuentes de poda de clareo, en la que eliminamos toda la rama interna atravesada. Como en la mayoría de los frutales, la cosecha se da en las ramas delgadas de tal manera que hay que estar pendientes de no dejar ramas internas retorcidas como ya dijimos o gruesas que sobre pasen la pulgada y media de diámetro.
 
En las podas debemos mantener el principio de que el diámetro de las ramas que se corten, en suma de las mismas estas no deben rebasar el diámetro del tronco. En nuestra latitud el membrillero, hemos visto, florece toda época de año sin embargo es necesario restringirle ese comportamiento a sólo dos cosechas anuales; esto mismo se hace aunque en otra latitud como en donde se ubica la región de Jiménez Chih., que produce buen fruto el cual inclusive se exporta. El membrillero en su nutrición requiere de cinco elementos primarios indispensables, mismos que son nitrógeno, fosforo, potasio, calcio, magnesio y hierro.
 
Buenas cosechas se logran atendiedo las necesidades de fertilización del suelo para propiciar flora microbiana en intercambio constante que asegure el uso de reserva de minerales, mismos que hay que reponer acorde a la extracción que la planta haga de los mismos durante un ciclo biológico, en el que el vegetal utiliza los materiales ya mencionados durante su desarrollo y para alimentar funciones fisiológicas, metabólicas y desarrollo de nuevos tejidos, asi como el amarre de flor y fruto. Una plantación nueva inicia su ensaye de aproximadamente seis kilos al año de plantada y, se establece su producción a los cuatro años con un rendimiento de 40 a 70 kilos por planta.
 
PLAGAS Y ENFERMEDADES
 
En el suelo principalmente el nixticuil o gallina ciega de presencia endémica o constante en muchos de nuestros suelos de cultivo.
 
Enfermedades fungosas dos o tres, que se pueden tener a control utilizando caldo bordalés. Los insectos principalmente cochinillas y catarinitas también se pueden mantener a raya mediante aplicaciones rociadas o aspersiones de algún insecticida sistémico. Se presentan en el membrillero igualmente que en todos los vegetales en cultivo “enfermedades” fisiológicas que se manifiestan por desequilibrio o antagonismo de los elementos de nutrición, y las patógenas o sea, ataques por hongos que pueden ser epidémicas esto es, que causan el daño y que si se atiende se alejan, en cambio las endémicas son las que pueden permanecer latentes y por ello es indispensable identificar insectos y hongos parásitos, y establecer un calendario de control que permita romper los ciclos biológicos de los parásitos.
 
Regiones como Tecolotlán y Tenamaxtlán asi como Chiquilistlán esperan la inquietud de los inversionistas del campo para hacer de estas regiones, emporios huerteros.
 
El autor es productor asesor-consultor
Correo ing.sierra@yahoo.com.mx

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