La reclamación de las mujeres es frecuente. Sus novios, esposos o parejas sin estatus definido de relación, tratan a sus autos de la forma y con el amor con el que a ellas les gustaría ser tratadas. Hay muchos casos en que esto es cierto y en algunos es tanta la diferencia de tratamiento, que la relación entre hombre y mujer se puede disolver en función de esto. ¿Quién tiene la razón?Por supuesto que depende de cada caso, pero intentemos ver algunos ejemplos. La mujer con frecuencia reclama que mucha de la atención masculina va hacia el auto. Le gustaría que su pareja la masajeara eventualmente con el mismo cuidado y atención con que encera su auto los fines de semana. Le encantaría que la protegiera contra cualquiera que amenazara hacerle daño con el mismo celo y ferocidad con que defiende su amado coche contra quien sea que amenace ponerle un rayón en la pintura. Cuando salen juntos, ella se sentiría mucho mejor si él se parara junto a ella con el orgullo con el que lo hace al lado de su coche, volteándolo a ver antes de dejarlo en un estacionamiento, por ejemplo.Muchas mujeres también se sienten celosas por la cantidad de dinero que ellos invierten en sus autos, sea para mejorar el sistema de sonido; ponerle los más hermosos y caros rines que encuentren; los neumáticos de mayor agarre o el sistema de protección contra robo más sofisticado a la venta. Ojalá y ellos les regalaran cosas que costaran siquiera la mitad de lo que ponen en sus coches.Más que nada, sin embargo, muchas reclaman del tiempo que ellos dedican a sus autos y quisieran recibir lo mismo. Algunas se conformarían con que un tercio de ese tiempo fuera dedicado a ellas.El otro lado de la monedaLa parte que se les olvida a ellas es que el auto es, obviamente, un objeto que no tiene reacciones contrarias hacia el que lo conduce y/o cuida. Un auto no siente dolor de cabeza justo en el momento en que nosotros queremos salir a conducirlo. Y si tiene algo parecido, como una descompostura, lo volvemos a arreglar y listo, lo podemos conducir de nuevo cuantas veces queramos. El auto no les reclama que no ha pintado la cerca; reparado la llave del baño o olvidado traer la leche de los niños en la mañana anterior.Para que las mujeres entiendan a los hombres, deberían pensar un poco en, digamos, sus zapatos o prendas de vestir. Que también son objetos a los que ellas dedican tiempo que a los hombres nos encantaría que nos dedicaran a nosotros.Si tu pareja, sea hombre o mujer, te hace menos caso de lo que crees necesario, la culpa no es del auto, tampoco de los zapatos o vestidos. El hecho es que habrá que arreglar su relación de otra manera, tal vez con ayuda de algún psicólogo, por ejemplo. Porque, seamos honestos, a la gran mayoría de nosotros nos gustaría mucho más estar acariciando a una mujer que a un coche, pero hace falta que ella quiera y disfrute que lo hagamos. Si no, bueno, siempre habrá un coche en la cochera esperándonos. Y sin dolor de cabeza.