Por Xavier Toscano G. de QuevedoPoco más de tres años ha transcurrido que los “soberanos gubernativos” de Cataluña, se dieron a la tarea —incoherente e impropia de cualquier autoridad— con acciones deliberadas e incomprensibles en contra del principio de libertad de pensamiento y voluntad de elegir, las preferencias de gustos y diversiones de cualquier individuo, al prohibir la realización de espectáculos taurinos y todo aquello que se relacionara con la fiesta de los toros, en la ciudad de Barcelona y en todas la entidades catalanas. Este mandato que a todas luces se dio como una operación con tintes políticos, partidistas e histórico regionalista, produjo una indignación y disgusto de un importante número de aficionados catalanes encabezados por los dirigentes de “La Federación de Entidades Taurinas de Cataluña”, que desde el primer instante de esta arbitraria prohibición, se dieron a la tarea de gestionar por las vías legales —con acciones pacificas, coherente y responsables— una lucha para restablecer lo que por derecho les habían negado los “parlamentarios gubernativos en el poder” mediante la ILP taurina, “Iniciativa Legislativa Popular”. Durante este período de tiempo, las acciones que llevaron a cabo los fedatarios, no fue tarea fácil al recabar más de 600 mil firmas solicitando el apoyo de las autoridades españolas para la declaración de la de la Tauromaquia como Patrimonio Cultural en España. Sin embargo, el Ayuntamiento de Barcelona asestaba sus últimos zarpazos en contra de la fiesta, al vetar el pasado mes de octubre, la publicación de una fotografía, en relación a la imagen de un torero, que iba a ser utilizada para promocionar por las calles de Barcelona la Exposición Internacional “World Press Photo”, revelándose una vez más, su prepotencia y arbitrariedad. Cualquiera acción dictatorial y autoritaria en contra de la voluntad, el derecho y la libertad de las personas, tiene en definitiva sus consecuencias, era cuestión de tiempo, para que la sociedad española, consiguiera la aprobación del Senado en El Parlamento, de la Ley que categórica y definitivamente, declara a la Tauromaquia “Patrimonio Cultural en toda España. Al inicio no fue una tarea fácil, pero al paso del tiempo fue ganando la coherencia, que finalmente venció a la iniquidad y el atropello que se anidaba en algunos grupos que luchaban en contra del espectáculo taurino. Así, el día 6 del presente mes, con 144 votos a favor, 54 abstenciones y únicamente 26 en contra los partidos de izquierda y los nacionalistas catalanes y vascos, se conquistó éste colosal resultado, no únicamente para el Espectáculo Taurino, la ganancia fue el derecho incuestionable de la “Libertad”. La Ley aprobada en el Senado, consta de varios artículos, de los que aprovecharé los dos primeros que enmarcan la importancia que para el pueblo español significa la Fiesta Brava. El primer artículo a la letra dice: “A los efectos de esta ley, se entiende por Tauromaquia el conjunto de conocimientos y actividades artísticas, creativas y productivas, incluyendo la crianza y selección del toro de lidias, que confluyen en la corrida de toros moderna y el arte de lidiar, expresión relevante de la cultura tradicional del pueblo español. Por extensión se entiende comprendida en el concepto de Tauromaquia toda manifestación artística y cultural vinculada a la misma”. El segundo artículo manifiesta: “La Tauromaquia en los términos definidos en el artículo 1, forma parte de patrimonio cultural digno de protección en todo el territorio nacional, de acuerdo con la normativa aplicable y los tratados internacionales sobre la materia”. Finalmente remacho, con la Disposición final segunda: “Esta Ley entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial del Estado”. Ya no hay vuelta de hoja, ninguna autoridad logrará pasarse de listos, para prohibir la realización de actividades relacionada con la Fiesta Brava, y menos con el derecho a las persona para asistir libremente a las plaza. Seguramente, una de las plazas que pronto veremos de nuevo abrir sus puertas a los aficionados, no sólo de España, sino que del mundo entero, será la gran señora del Mediterráneo, “La Monumental de Barcelona”, e indudablemente programarán un cartel de súper lujo. El Espectáculo Taurino, siempre estará vigente, es patrimonio de los países que históricamente y por más de cinco siglos lo tenemos adoptado. Forma parte de nuestra cultura, de nuestra esencia, pero de la misma manera es importante que luchemos sin descanso por su dignidad, que únicamente surgirá cuando en todas las plazas, esté presente el eje central y único de ésta fiesta: su Majestad El Toro Bravo.