La guerra y barbarie que vivimos en México tiene diversas aristas, pero sin duda una de las más dolorosas y trágica es la desaparición de personas. La cifra de desaparecidos reconocidos oficialmente, más de 28 mil, se equipara ya a las cifras producidas por las dictaduras y guerras sucias en Argentina y Guatemala.Pero la cifra oficial se queda corta ante la realidad: todas las organizaciones de familiares que buscan a sus desaparecidos sostienen que el número real es mayor debido a que muchas familias no denuncian por amenazas o represalias de parte de quienes ejecutan las desapariciones.Por eso no sólo es irresponsable, sino negligente y criminal que la clase política mexicana le dé la espalda a las familias que buscan a sus desaparecidos y que el tema sea, a su vez, desaparecido de las agendas políticas. En este momento, buscar a los desaparecidos no es prioridad ni del Gobierno federal, ni de los gobiernos estatales, ni de los congresos, de la Unión y los locales.Tampoco es prioridad en las agendas de los partidos o en las plataformas de los candidatos, ni siquiera en los opositores.No sólo no lo tienen en sus prioridades, sino que la clase política trata con desprecio a las familias y organizaciones que buscan a los desaparecidos como lo demostraron las fracciones parlamentarias de la actual legislatura federal que incumplieron su promesa de incluir el debate sobre la Ley General de Desaparición Forzada en el periodo legislativo del año pasado; e incumplieron nuevamente en el periodo extraordinario de este año.Esto no debe seguir. El tema de la búsqueda de los desaparecidos debe ser prioridad nacional, quieran o no los políticos profesionales.En este contexto nacional y en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, distintas organizaciones de todo el país lanzaron la campaña “Sin las familias no”, donde exigen no sólo que los legisladores se aboquen de inmediato a la ley referida, sino que lo hagan con la inclusión de las familias que tienen desaparecidos.Está comprobado que nadie más que una madre, una hermana, un padre, un hijo o una esposa busca más a sus desaparecidos que ellos. Se convierten, en medio del dolor y la tragedia, en los más sagaces detectives, en los más valientes investigadores, lo peritos más expertos y en las personas más dignas que están en la primera línea contra la barbarie en el país.Las exigencias de estas organizaciones deben ser aceptadas por toda la clase política; de hecho, como sociedad debemos hacer todo para imponerle a los gobiernos y sus agencias este tema como prioritario, creando, en primer lugar, una Comisión Nacional de Búsqueda donde estén incluidos los familiares que tienen desaparecidos. Además de esta comisión, el Movimiento Nacional por los Desaparecidos exige la creación de un Plan Nacional de Búsqueda que privilegie la búsqueda en vida, la creación de un Plan Nacional de exhumaciones e identificación de restos, la asignación de presupuesto suficiente y llevar a responsabilidad a los superiores jerárquicos que participan en la cadena de mando de los desaparecedores. Todas sus exigencias deben ser cumplidas. La campaña, sus demandas y contenidos puede consultarse aquí: http://sinlasfamiliasno.org/