Miércoles, 22 de Octubre 2025

LO ÚLTIMO DE Ideas

Ideas |

¿Será realmente la feria del toro?

Por: El Informador

Por Xavier Toscano G. de Quevedo

Como sucede cada año al llegar el mes de julio, la ciudad de Pamplona se convierte en el epicentro del bullicio taurino, y al mismo tiempo en una fiesta interminable para miles de turistas venidos de todos los rincones del planeta, que se arremolinan en la calles sin entender el verdadero motivo de esta festividad, y que únicamente asisten con la intención de pasarse los días y las noches, bebiendo y cantando durante el tiempo que dura la feria en la capital del reino de Navarra.

Sería más significativo entender y valorar en su justa importancia la trascendencia histórica de ésta festividad, que va de la mano con la personalidad del pueblo navarro y de sus habitantes, que viven con una excepcional e inigualable emoción la conmemoración solemne de su patrono San Fermín. Fiesta que esperan pacientemente y contando los días al término del año anterior los pamploneses, pensando con ilusión que se dé un nuevo chupinazo, ese tradicional cohetón pirotécnico que es lanzado a los aires por el alcalde de la ciudad en la plaza del Ayuntamiento y que marca el inicio de la mundialmente famosa Feria de San Fermín.

Varias décadas atrás la tradición de la Feria se vivía con el espíritu del pueblo navarro y de aficionados al espectáculo taurino que llegaban de todos los rincones de España, para asistir por la mañana a presenciar el encierro y por la tarde a la plaza, siendo precisamente esta alegría la que cautivó grandemente al célebre escrito Hemingway, que narraría al mundo entero todo lo espectacular que en ella se vivía. Hoy tristemente esta fiesta que nació y gira alrededor del toro bravo se ha venido perdiendo en los últimos años por la presencia de un turismo —que si deja una derrama económica importante— que aprovecha las calles únicamente para vivir un desordenado regodeo de alcohol y libertinaje.

Estas fiestas de “los encierros” tienen un origen medieval, cuando los pastores y mayorales hacían su entrada a la ciudad arriando a los toros bravos que habrían de lidiarse en la plaza mayor, que por entonces era donde se realizaban los festejos taurinos. Con el paso de los años el trabajo de los pastores se convertiría en la fiesta de “los encierros”, que hoy desde los Corrales del Gas en la cuesta de Santo Domingo, pasando por Mercaderes, Estafeta, Telefónica y hasta llegar a la Plaza de Toros, dan forma y vida a un espectáculo sin par y visto en todo el mundo.

Creo que todos —aficionados y público curioso— estaremos de acuerdo que “los encierros” de Pamplona son de una emoción indescriptible y que muchos les pone los pelos de punta, y probablemente no exista otra actividad de tanto riesgo que se le pueda comparar, por su indiscutible derroche de valor, de fuerza y sobre todo de riesgo. Sin embargo, lo que sí deberemos cuestionar, y no podemos dejar entre renglones, es el hecho de que estos “encierros” son el preámbulo de lo que es el evento más importante y primordial del día “Las Corridas de Toros”. Hoy es lamentable y notorio, como en los últimos años ha ido perdiendo relevancia entre algunos pamploneses influenciados por los turistas, que sin más asisten a los tendidos con la única finalidad de beber, reír y divertirse licenciosamente faltándoles al respeto, al toro y al torero.

¿Continuarán los Sanfermines siendo una inigualable atracción para el mundo? Innegablemente que sí, pero nunca se debe olvidar que igualmente son tan importantes “los encierros” como también lo que ocurre en la plaza, en donde toreros vestidos de seda y oro, crean este arte sublime que solamente existe en el asombroso y mágico mundo que rodea su Majestad, El toro Bravo. Y ¡Qué Viva San Fermín!
 

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones