Ideas | San Valentín Por: Carlos María Enrigue 13 de febrero de 2014 - 04:50 hs San Valentín Mucho se puede decir de la santidad. Que si esto, que si lo otro, pero lo único que queda claro es que es un tema polémico en el que creyentes y no creyentes se pueden pasar horas discutiendo babosadas sin llegar a ningún arreglo. Fue en base en tal idea que la tía Guillermina decidió embarcarse en su piratez particular. Y es que ella se oponía a la celebración del día de San Valentín, no tanto porque se ha vuelto un mero evento mercadológico que busca reflejar el amor y el cariño de las personas con un consumismo lamentable. Ella en realidad se oponía a celebrar al San Valentín que se celebra en razón a que le caía muy gordo el santo que se llamaba Valentín. En primer lugar hay que aclarar, solo por si está hecho bolas, San Valentín no es Cupido. Cupido es un dios romano y tiene su propia mitología. San Valentín, fue un mártir romano quien fue asesinado en el año 270 d.C. por órdenes del emperador Claudio II a quien apodaban “El Gótico”, lo cual no es para nada una sorpresa, pues evidentemente una característica de los góticos es andar de amargosos sebándole a los demás cualquier chance de frote, poniendo en contra del amor puros argumentos depresivos sobre cómo todos somos tan solo costales de gusanos. El caso es que la tía de plano no soportaba esto, por ello comenzó un proceso de canonización del Valentín que ella sí consideraba debía ser santificado, y este no era ni más ni menos que el señor Valentín Elizalde, oriundo de Navojoa, Sonora, y quien era conocido popularmente como “El Gallo de Oro”. Sin embargo, para poder pasar los requisitos que se necesitan para la canonización de quien sea la tía tenía que ponerse las pilas, por lo que ideó una estrategia legal para llevar a buen puerto su empresa. Cabe decir que, antes de canonizar a nadie, tiene que tener el título de “siervo de Dios”, lo cual no es tan difícil, pues solo tiene el requisito de obtener el decreto nihil obstat – que significa algo así como un safe en home, que se trata de una persona buena y que tiene virtudes heroicas (aquí la tía considero la voz privilegiada como una de éstas). Sin embargo la tía, por sus puras pistolas se inventó una traducción de tal expresión que podía ser equiparable a “lobo domesticado” y dado que fue el propio Valentín, en un acto de sumisión amorosa, quien se dio tal título, consideró que había quedado cubierto tal requisito. Igualmente importante resulta el que el santo ya se haya muerto, pero esto se arregló cuando el músico fue abatido trágicamente en Reynosa, Tamaulipas junto con su chofer y su mejor amigo. Por tanto, en automático cumple con el complejo requisito de morirse, pues sin ese, por más influencia que se tenga en Roma y por más paros que a uno le deba el Papa, simplemente no se iba a poder. El detalle fundamental recae entonces en la necesidad de haber intercedido para la obtención de un milagro. Y aquí si pusieron a Guillermina a parir chayotes, pues una cosa es seducir a los burócratas con discos del artista y otra cosa es andarse sacando un milagro de la manga. Esto la tuvo pensando todo el año pasado en qué milagrito podía considerar suficiente para brincar las trabas legales; así primero consideró la clasificación de la sele como un verdadero milagro, después de tantos desaires de Carlitos Vela, pero después de entender que la CONCACAF reparte tres boletos y medio para la justa mundialista, pues se dio cuenta que es de dar pena ajena que se haya tenido que ir a repechaje. Así estuvo dándole vueltas al asunto para ver qué cuerno se inventaba cuando, por una intervención del más allá, un martes que se estaba quebrando un Fruti Keko en la banqueta mientras veía a mis primos jugar una cáscara en la calle, notó que había operado algo fuera de este mundo. Que, inexplicablemente, el Fruti Keko que se había echado se le había convertido en bacanora ¿coincidencia en cuanto al origen de la bebida? Así, juntando los testimonios de las argüenderas de sus vecinas, quienes también acordaron no hacer mención a que el Fruti Keko caducaba en 2007, prepararon los documentos y los mandaron a Roma para por fin tener un San Valentín que refleje los valores modernos, y no un médico romano a quien nadie conoce. Estaremos informando de los resultados obtenidos. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones