Leo a unos y a otros, veo imágenes, filmadas por activistas o por televisoras, y no sé tú, querida lectora/lector, pero con las protestas del magisterio ante la Ley General del Servicio Profesional Docente, sigo perpleja. Percibo la sensación de un país potente, emocionado por el posible estreno de su mejor traje, un futuro en paz (que no pax mafiosa), pero aún en hilachos, por la escucha que falta entre sus actores sociales y políticos, y con enormes injusticias vivas, que piden a gritos una atención a la educación mucho más honda e integral que una evaluación para aprobar o reprobar maestros.Ese México muestra los rostros de una crispación honda, y no estamos trabajando como deberíamos sus causas profundas. Rogelio Gómez Hermosillo (http://goo.gl/V8rmIr), Alberto Serdán (http://goo.gl/eck0T5), Tryno Maldonado (http://goo.gl/ifcdYu) y otros, aportan sus luces para entender. Las y los animo a leerlos. Ser capaces de plantearnos preguntas sin respuesta, y no tapar como las termitas las salidas hacia la luz, es algo que nos distingue como humanos, diría Saint Exupery en “Tierra de Hombres”.Las expresiones de indignación pueden decir muchas cosas, pero sobre todo hablan de miedo. Grita así quien se siente amenazado. ¿Es válido que queme coches, sitie un aeropuerto o un recinto? No lo creo, y hay que estar “truchas” en todos estos casos a la presencia de infiltrados, halcones o provocadores, que en eso (recordemos el Jueves de Corpus de 1970), tienen sus saberes quienes hoy gobiernan. No se puede educar con estructuras caciquiles, vengan del SNTE o de la CNTE, aclara Alberto Serdán. Con un férreo control que dista de ser educativo en democracia, aunque haya tenido propósitos loables en sus inicios. El país está enfermo de crisis de representación, política o sindical, y también en varios de los organismos públicos autónomos (electorales, de transparencia, de derechos humanos), cuyos titulares y consejos nada dicen al ciudadano común.Entre los retos de la nueva ley estará emparejar pisos mínimos, evaluar las condiciones de vida en que se desempeñan estos miles de profesores y profesoras en circunstancias arduas, reconocen Silvia Schmelkes y Eduardo Backhoff, de la Junta de Gobierno del Instituto Nacional de Evaluación Educativa. No es lo mismo dar clases bajo cemento, con ventanas y sombrita, que en un aula-camión o mientras queman chiles anchos al lado o apesta un basurero. Maestros de Oaxaca claman a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes por una carretera. Tryno Maldonado describe las horas que caminan en brechas inseguras, los desvelos de su madre por actualizarse. La ley aprobada, centrada en lo laboral, dista de catapultar una agenda educativa basada en la profesionalización, con un Servicio Profesional Docente, advierte Rogelio Gómez Hermosillo. Los interlocutores de los gobiernos ¿sembrarán confianza si dejan de ser ejemplares en su ética pública? ¿Cómo pedir a maestras y maestros que eduquen en democracia si no los acompañamos democráticamente en todo lo previo?